AnálisisLa apreciación cambiaria, aunque reduce el precio de algunos bienes importados, su transmisión a la inflación es parcial y ocurre con rezagos.NA Foto: NA02.08.2026 23:42 Actualizado: 02.08.2026 23:42
La apreciación del peso suele presentarse como una buena noticia: abarata los bienes importados, reduce el valor en pesos de las obligaciones en dólares y ayuda a moderar la inflación. Sin embargo, sus beneficios pueden no ser suficientes para resolver las presiones actuales sobre los precios y, además, puede tener efectos negativos considerables sobre el aparato productivo nacional. En lo corrido de 2026 –hasta el 24 de julio–, el peso colombiano se apreció 15,2 %, por encima del real brasileño, el peso mexicano, el peso chileno y el sol peruano. Este comportamiento no responde única ni principalmente a la debilidad internacional del dólar. El elevado diferencial en favor de la tasa de interés colombiana frente a las internacionales, las expectativas de reducción del déficit fiscal que atraerían capitales y el apetito por la deuda pública colombiana que remunera elevadamente también han favorecido la entrada de capitales y fortalecido la moneda. LEA TAMBIÉN Esta entrada de capitales es congruente con varias características estructurales de la economía colombiana. Más específicamente, ocurre en una economía con una tasa de ahorro bajísima y decreciente, que hace que la economía dependa fuertemente de recursos externos para invertir: mientras en 2012 Colombia ahorraba 17,1 % de su producción, en 2025 ahorró apenas 6,3 %. El 73 % de esta caída se explica por aumentos del consumo privado, y el restante 27 % se debe a incrementos del consumo público. El aumento de los ingresos laborales y la mejora del empleo han sostenido este consumo de los hogares y contribuido, junto con otros factores, a una reducción de la pobreza monetaria hasta 28,0 % de la población en 2025, y del coeficiente de Gini de 0,553 en 2023 a 0,531 en 2025 que, aunque parezca una cifra pequeña, es sumamente significativa. Estos resultados sociales son ciertamente positivos, pero al estar correlacionados con aumentos del consumo, han tenido una marcada incidencia en la reducción de la tasa de ahorro de la economía. La insuficiencia de recursos para invertir limita, a su vez, la generación de capacidad productiva, lo que induce la necesidad de recursos externos para evitar la desaceleración de la economía.La apreciación resultante del peso tiene una causa inmediata de origen monetario. Más específicamente, las decisiones recientes de política monetaria del Banco de la República han dado lugar a una diferencia grande (837 puntos básicos) entre su tasa de intervención y la tasa efectiva de la Reserva Federal. Dichas decisiones pueden no estar siendo plenamente efectivas para contener la inflación, mientras que tienen un efecto negativo inmediato sobre la competitividad y la producción. LEA TAMBIÉN Los efectosLa inflación aumentó de 5,35 % en enero de este año a 6,14 % en junio, impulsada especialmente por los servicios no regulados (7,03 %) y los alimentos (6,84 %), mientras que los servicios regulados crecieron 5,91 % y los bienes no regulados 3,23 %. Estos resultados sugieren que estas presiones estuvieron asociadas no solamente con una mayor demanda sostenida por mayores ingresos laborales, sino también con mayores costos laborales para las empresas, especialmente en los servicios intensivos en trabajo. El aumento de los precios internacionales del petróleo entre enero-abril de 2025 y enero-abril de 2026 fue de 13,5 %, consecuencia de la guerra entre Irán y Estados Unidos, y contribuyó también a esas presiones inflacionarias. A esto se suma la indexación de precios en varios componentes de la canasta de consumo.Como respuesta, el Banco de la República elevó la tasa de política monetaria en 275 puntos básicos, hasta 12,0 %. El incremento se trasladó al crédito: la tasa del crédito comercial ordinario pasó de 14,28 % en enero 2026 a 17,63 % en junio de 2026, mientras que la tasa de crédito de consumo aumentó de 17,51 % a 19,88 % en el mismo periodo. Así, la política monetaria ha buscado contener la demanda mediante el encarecimiento del crédito. El problema es que, como se mencionó, una parte importante de la inflación actual no proviene exclusivamente de un exceso de demanda. La indexación de precios y contratos, las expectativas, los precios regulados y los mayores costos laborales, financieros, energéticos y de transporte mantienen presiones que no desaparecen con tasas de interés más altas. LEA TAMBIÉN El elevado diferencial actual entre la tasa de política monetaria y la inflación comenzó a configurarse desde 2023. Mientras la inflación empezaba a ceder, el Banco de la República mantuvo su tasa de intervención inalterada en 13,25 % hasta finales de ese año. Este comportamiento, posiblemente motivado por la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de mantener su tasa de interés en un nivel elevado, abrió una brecha entre la tasa de política monetaria y la inflación.Esta diferencia ha crecido en años recientes, especialmente en 2026. Las decisiones del Banco de la República que la han causado se adoptaron pretendidamente para contener las presiones inflacionarias. Sin embargo, tienen consecuencias sobre la tasa de cambio y la competitividad, mientras que sus efectos sobre la inflación de oferta pueden ser modestos. La apreciación cambiaria tiene un enorme costo para el aparato productivo y empeora el déficit comercial. Como se mencionó, tampoco previene ni alivia significativamente la inflación en el corto plazo: aunque reduce el precio de algunos bienes importados, su transmisión a la inflación es parcial y ocurre con rezagos. Entretanto, reduce los ingresos en pesos de los exportadores y comprime sus márgenes de rentabilidad, lo que provoca fuertes presiones negativas sobre gran parte del aparato productivo del país. LEA TAMBIÉN La respuesta no debería consistir en escoger entre estabilidad de precios y crecimiento. Se requiere una concurrencia sincrónica amplia de instrumentos que permita alcanzar la mejor combinación posible de ambos objetivos. El sistema financiero puede profundizar el acceso a coberturas cambiarias, mientras que el Gobierno puede cofinanciar temporalmente estas coberturas, ampliar las garantías de crédito y promover la diversificación y productividad exportadora. El Banco de la República también podría evaluar una acumulación gradual de reservas. Así mismo, se debe revisar y discutir a fondo la efectividad de las medidas de política monetaria para controlar una inflación con causas múltiples y disímiles, así como los costos de dichas medidas. Es necesario reconocer las limitaciones de cada instrumento. Una tasa de interés elevada no corrige por sí sola los choques de oferta, así como una moneda apreciada no constituye una política antiinflacionaria sostenible. La estabilidad de precios debe alcanzarse minimizando, tanto como sea posible, el impacto sobre la inversión, las exportaciones y la capacidad productiva del país.(*) Superintendente Financiero de Colombia. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








