OpiniónNombrar y denunciar el acoso sigue siendo necesario frente a una reacción que con frecuencia desacredita a quienes alzan la voz.ESCRITORA02.08.2026 23:01 Actualizado: 02.08.2026 23:01 Al oír la conversación de Rafael Poveda con Mónica Rodríguez, Laura Palomino y Juanita Gómez, del colectivo Yo Te Creo, Colega, sobre las denuncias de presunto abuso sexual hechas por dos mujeres que tuvieron vínculos profesionales con Poveda, recordé el ensayo de Rebecca Solnit Los hombres me explican cosas. Solnit relata la típica escena de un “señor importante” que le explica, en un coctel, un libro escrito por ella misma, sin haberlo leído siquiera, y sin acusar recibo de su autoría, con esa condescendencia tan masculina que conocemos bien las mujeres.En la columna de Ana Bejarano ‘La estrategia Poveda’ pueden leer un resumen del caso del presentador y buscar también noticias que circulan en X, bajo etiquetas como #Feminazis, y otras que parecen validar una tendencia actual de amenazas a las mujeres, como se vio con la periodista Ana Cristina Restrepo, y como ha sucedido en el asunto Poveda, que ha convertido a esas mujeres en “las culpables”.Y lo que me llevó a conectar la conversación de las tres profesionales con el ensayo de Solnit es la condescendencia: ese tono de voz impasible, y aparentemente ponderado de Poveda, que les da cátedra y “embolata” a tres profesionales inteligentes.Su tono me hace pensar en la expresión “pasivo agresivo”, que no estaba en el vocabulario de mi generación y que sí existe hoy en el de estas profesionales para aludir a quien culpabiliza a quienes hacen preguntasEllas le ofrecen un espacio para dar su versión de los hechos y, al principio de la charla, le dicen que publicarán su versión después de publicar la de las dos mujeres. Él se agarra de esa frase y logra revertir la situación: les da una supuesta lección de periodismo, con un tono condescendiente y manipulador, y se convierte en víctima. Y convierte a las mujeres que hacen preguntas en victimarias.Poco importa que, durante la charla, las tres profesionales le digan que le enviarán veintidós preguntas para que él conteste y explique su versión, hasta el momento no dicha. El señor Poveda se centra en la frase del comienzo, como si no hubiera ningún avance en la conversación, y les da cátedra a esas mujeres que han creado un movimiento para que las periodistas puedan contar, por fin, los abusos de los que han sido víctimas en su carrera periodística, desde las prácticas universitarias.Su tono me hace pensar en la expresión “pasivo agresivo”, que no estaba en el vocabulario de mi generación y que sí existe hoy en el de estas profesionales para aludir a quien culpabiliza a quienes hacen preguntas. Tampoco decíamos abuso, ni acoso sexual, para nombrar aquellas “situaciones incómodas” —que vivíamos frente a nuestros superiores maestros, jefes, o personajes admirados, de cualquier índole—, y que nos hacían sentir culpables por decirle no al deseo masculino.Ese lenguaje, que por fin nombra la ambivalencia, la vulnerabilidad y las relaciones de poder sobre el cuerpo femenino, está en el centro del trabajo de estas mujeres que indagan y recogen testimonios para nombrar lo que todas (y todos) sabemos acerca de las relaciones asimétricas entre hombres y mujeres, y cuentan también la rabia que les ha producido a los hombres la negación, o la imposición de límites, a su deseo sexual. Y si el efecto de esas conductas masculinas alguna vez fue considerado como un problema íntimo y personal que les causaba culpa y vergüenza a las mujeres, hoy sabemos que es un asunto público.Lo que aterra es que, de repente, parece haberse reactivado una tendencia, no solo de disculpar y restar atención a los supuestos causantes de conductas de acoso, sino de atacar a quienes lo nombran. Y cuando nadie parece creer en la palabra de quien denuncia, es imposible para la víctima creerse a sí misma. De ahí que lo más impresionante son los mensajes de las mujeres en el caso Poveda que invalidan y linchan a las mujeres involucradas y que parecen un síntoma de los tiempos que vienen.YOLANDA REYES Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Rafael Poveda nos explica cosas
Nombrar y denunciar el acoso sigue siendo necesario frente a una reacción que con frecuencia desacredita a quienes alzan la voz.






