Al instalar las dictaduras del socialismo del Siglo 21 como expansión de la dictadura de Cuba en Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia, reemplazaron los elementos de la democracia por el terrorismo de Estado, falsificación de institucionalidad, suplantación de constituciones, leyes, órganos, funcionarios, sistemas de justicia y educativos e incluso conducta social.
Ante su final, las dictaduras “han convertido el concepto de transición en una narrativa de manipulación para ganar tiempo reteniendo el poder”, por lo que urge reemplazar la agenda de transición por la de “restitución de la democracia”.
En sentido estricto transición política es “un proceso de radical transformación de las reglas y de los mecanismos de la participación y de la competencia política, desde el autoritarismo o dictadura hacia la democracia”.
En sentido general es “un proceso de cambio mediante el cual un régimen preexistente, político y/o económico, es reemplazado por otro, lo que conlleva la sustitución de los valores, normas, reglas de juego e instituciones”.
Los elementos esenciales de la democracia, obligatorios desde 2001 por la Carta Democrática Interamericana son: “el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”.







