NoticiaEspecialistas y mediciones globales explican cómo opera la dependencia emocional, la costumbre y el distanciamiento en la vida de dos.La indiferencia, la actitud defensiva, el desprecio y las críticas constantes pueden convertirse en patrones que deterioran la convivencia y anticipan un mayor distanciamiento entre las parejas. Foto: iStockPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD02.08.2026 13:12 Actualizado: 02.08.2026 13:12

Sostener una convivencia o un noviazgo no garantiza la existencia de un sentimiento auténtico. A medida que transcurren los años, múltiples vínculos afectivos empiezan a operar bajo un esquema de piloto automático, en el cual la motivación inicial y la atracción mutua ceden terreno ante la rutina. Para determinar cuándo una unión se mantiene únicamente por hábito, la ciencia y la psicología han identificado un conjunto de patrones de comportamiento bastante concretos.El panorama sobre este fenómeno quedó registrado en un estudio global desarrollado por la consultora Ipsos (Francia), el cual abarcó a más de 19.000 adultos distribuidos en 28 naciones. La investigación determinó que el 45% de las personas en pareja no considera el amor como la base fundamental del vínculo.Casi la mitad de las personas en pareja dice que el amor no es la base de su relación. Foto:iStockAunque un 80% de los encuestados manifestó creer en el amor verdadero, únicamente la mitad aseguró haberlo vivido. La tendencia alcanza niveles pronunciados en naciones como Japón, donde tan solo el 20% de los participantes se declaró formalmente enamorado de su compañero o compañera.Las razones detrás de este estancamiento responden a factores diversos. Las limitaciones económicas, la presión del entorno social y la dependencia afectiva suelen funcionar como anclas que prolongan la convivencia a pesar del vacío emocional.La forma cómo se hablan determina una parte de todoPara la doctora Susan Krauss Whitbourne, psicóloga de la Universidad de Massachusetts y autora de un análisis publicado en Psychology Today, la clave para comprender este deterioro progresivo está en prestar atención a las pequeñas interacciones cotidianas. Según la experta, "el desprecio es el predictor más fuerte del divorcio", criterio respaldado por los hallazgos del Dr. John Gottman, de la Universidad de Washington (EE.UU.), quien concluyó que "el 93% de las veces, la forma en que comienza una conversación predice cómo terminará".Una investigación reveló una brecha entre creer en el amor verdadero y experimentarlo. Foto:iStockA partir de estas investigaciones en Psychology Today, se identifican cuatro comportamientos específicos que erosionan la dinámica de convivencia y anticipan el distanciamiento:• Indiferencia emocional, también llamada “bloqueo de piedra”.• Actitud defensiva ante cualquier observación.• Desprecio o sarcasmo reemplazan la empatía.• Críticas constantes en lugar de reclamos puntuales.La reiteración de estos hábitos desgasta la cercanía afectiva en el hogar. Sobre este proceso de desconexión, la doctora Krauss indica en el medio citado que "la falta de interacción positiva y la acumulación de pequeñas heridas no resueltas crean una distancia difícil de revertir".El desprecio, el bloqueo emocional y las críticas están entre las principales alertas. Foto:iStockEn el plano psicológico, este escenario se conoce como dependencia relacional. Este estado suele alimentarse del temor a la soledad, el apego a la zona de confort, las responsabilidades asociadas a la crianza de los hijos o mandatos de tipo cultural. Paralelamente, influye la evaluación del costo percibido de la ruptura, un cálculo en el que las personas asumen que los trámites y el impacto emocional de una separación representan un desgaste mayor que permanecer en un entorno poco satisfactorio.Frente a esta duda, Krauss plantea formularse un interrogante directo: “¿Si conociera a esta persona hoy, elegiría estar con ella?”.Identificar la presencia del hábito no implica necesariamente un punto final irrecuperable. En muchos casos, notar este distanciamiento abre la puerta a conversaciones honestas, a la reestructuración del compromiso mutuo o a una decisión consciente y sana de tomar caminos independientes. Para la especialista de la Universidad de Massachusetts, "reparar una relación requiere voluntad, pero sobre todo, presencia emocional", tras recordar en Psychology Today que "las relaciones no se terminan de golpe; se deshilachan de a poco, en el silencio, la indiferencia o el automatismo".EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros(*) Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista. Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.