A los 80 años, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se declaró este domingo “muy entero” al oficializar su candidatura a un cuarto y último mandato en las elecciones de octubre, sobre las que se cierra la sombra de Donald Trump.Lula le respondió a Trump por los aranceles a Brasil y lanzó dura advertencia: “Nadie nos derrotará con mentiras”De regreso al poder en 2023, tras sus dos primeros mandatos (2003-2010), Lula fue proclamado candidato durante una convención de su Partido de los Trabajadores (PT) en São Paulo, corazón económico de la primera potencia latinoamericana, ante unos 3.000 seguidores.“Quiero luchar contra la vejez, (...) no quiero andar arrastrando las piernas”, dijo Lula durante su discurso en un recinto cerrado paulista frente a sus partidarios, que entonaron la canción Lula, guerrero del pueblo brasileño, alzaron carteles con inscripciones como “Brasil no se entrega” y desplegaron una gran bandera nacional.Aspirante a la presidencia por séptima vez en su vida, el exobrero y líder sindical se enfrentará al candidato derechista Flávio Bolsonaro, de 45 años.“Estoy aquí porque las políticas de Lula cambiaron mi vida y la de mi familia; gracias a él hoy tenemos casa propia después de ocho generaciones despojadas”, dijo a la AFP Cristiane Rosa Julho, una asistente social de 51 años, vestida con el color rojo característico del PT.El senador Bolsonaro es hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro (2019-2022), preso por un intento de golpe de Estado en 2022.La campaña se abre en medio de tensiones con el gobierno de Trump, aliado de los Bolsonaro y quien ha apoyado a varios candidatos victoriosos en América Latina.Lula no mencionó a su par estadounidense en su discurso, que brindó vestido con una camisa informal y un sombrero Panamá que ha usado con frecuencia en los últimos meses.Estados Unidos impuso en julio dos rondas de aranceles a productos brasileños luego de acusar al país de supuestas prácticas comerciales desleales.Alentado por otro hijo de Jair Bolsonaro, Eduardo, el gobierno de Trump ya había aplicado en 2025 otro tarifazo a Brasil —luego suspendido en buena medida— en represalia por el juicio contra el expresidente.Ante la nueva presión arancelaria, Lula ha afirmado que Flávio Bolsonaro es un “traidor a la patria” que habría ayudado a Estados Unidos a golpear la economía brasileña, algo que él niega.“La narrativa sobre la soberanía le calza como un guante a Lula: en un momento de caída de su popularidad, logra identificar a un enemigo allá afuera para responsabilizarlo por algunas penurias que vivimos”, expresó a la AFP Leonardo Paz, politólogo de la Fundación Getúlio Vargas.Crimen organizado y corrupción“No voy a tener oportunidad de disputar el ‘penta’ (un quinto mandato) porque decidí que después de entregar Brasil perfectamente al pueblo brasileño, nos iremos de vacaciones para noviar unos veinte años más”, dijo este domingo Lula, acompañado por su esposa Janja, de 59 años, vestida con una camiseta con una foto de su marido cuando era bebé.Lula lidera las encuestas. Su intención de voto para la segunda vuelta es de 48 % contra 43 % de Flávio Bolsonaro, según el instituto Datafolha.Incluso castigado por una serie de crisis políticas, el candidato de la derecha no pierde el tranco en una disputa polarizada.Lula puede reivindicar un crecimiento sólido y un empleo récord, aunque el costo de vida preocupa a los brasileños y se agrava el déficit fiscal.El mandatario también está a la defensiva en la discusión sobre seguridad pública, una de las mayores preocupaciones de los votantes, en un país donde el crimen organizado controla barrios populares donde viven millones de personas.La corrupción, otro tema prioritario para la opinión pública, concita dos investigaciones judiciales inconvenientes para cada uno de los candidatos.La primera se refiere al financiamiento de una película sobre Jair Bolsonaro, para la que Flávio Bolsonaro habría pedido dinero a un banquero acusado de una megaestafa.La otra, abierta esta semana, apunta a un hijo de Lula, Lulinha, sospechoso de corrupción y tráfico de influencias en presuntas gestiones ante el Ministerio de Salud.Lula pasó 580 días en prisión entre 2018 y 2019 por corrupción, pero su condena fue luego anulada por parcialidad del juez que lo condenó.*Con información de AFP