El ruedo ib�ricoGianni Infantino, presidente de la FIFA.Actualizado Domingo,
agosto
19:21En el par�ntesis entre la final del Mundial y el comienzo de las Ligas nacionales, el f�tbol hierve con el tradicional trasiego de fichajes y otros movimientos en los que el dinero es el protagonista. Como siempre, los clubes ingleses han tirado la casa por la ventana, encabezados por el Chelsea, que ha pagado 138 millones al Aston Villa por Morgan Rogers. Del Forest, por 135, ha llegado Elliot Anderson al City. Por aqu�, el arr�tmico Bar�a y el apoll�neo Atleti tambi�n se han gastado lo suyo.El Madrid, que est� desatado moviendo un dineral en compras (y en ventas, todo hay que decirlo) con el objetivo de acabar con dos a�os de miseria deportiva, declara, en cambio, unos ingresos la pasada campa�a de 1.221 millones de euros. Es dif�cil para los no versados en econom�a comprender la verdadera realidad financiera de un club extremadamente complejo en materia contable. El balance est� encerrado cr�pticamente en t�rminos como "patrimonio neto", "deuda neta excluyendo la generada por el estadio", "despu�s de ebitda", "margen bruto", "resultado operativo b�sico", "p�lizas de cr�dito", "resultados de explotaci�n antes de amortizaciones", etc.Pero el aut�ntico bombazo econ�mico de la actualidad era el plan de privatizaci�n parcial, preludio con vaselina del total, de la Copa del Mundo que, sin luz ni taqu�grafos, hab�a perpetrado Infantino, ese mercader fenicio nacido por error geogr�fico y temporal en Suiza: el FIFA Forward Enterprise. Mediante la venta del 20% de un negocio cifrado en unos 20.000 millones de d�lares, esperaba recaudar hasta 4.200. Una iniciativa en la que, casualmente, estar�a interesado el empresario Josh Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno de Trump, ante el que Infantino se postra.Gianni es siempre en extremo complaciente con los poderosos, no s�lo con Trump. Tambi�n con Putin en 2018, con la teocracia qatar� de la dinast�a Al Thani en 2022 y ahora con Mohamed VI, que le est� camelando. Asisti� a la conmemoraci�n del 27� aniversario del reinado del monarca marroqu� el mismo d�a en el que los almohades, los almor�vides y los benimerines volv�an a invadir Espa�a. Personaje codicioso y sobornador de federaciones pobres, la oposici�n de las Confederaciones europea, norteamericana y asi�tica le ha obligado a recular. Se ha pegado un tiro en los dos pies y su reelecci�n en marzo en el 77� Congreso de la FIFA (�en Rabat!) se ve amenazada. Para empezar, el nuevo Premier del Reino Unido, Andy Burnham, le ha pedido la dimisi�n.Todos estos movimientos econ�micos suceden en los ambientes palaciegos, m�s o menos transparentes, del f�tbol. Al Rayo, orgullo social de un barrio popular y trabajador, se le asocia hoy a una chabola cochambrosa y ofensiva para el f�tbol en su conjunto. El estadio es, incompresible e intolerablemente, una construcci�n degradada hasta el abandono y un basurero inmundo. Hay que repararlo y desinfectarlo.Mart�n Presa, empadronado ahora en Burgos, se transform� en Di�genes. Pero su s�ndrome no es el de un fil�sofo, sino el de un trapero.










