El Gobierno descarta un encuentro próximo entre el presidente, Pedro Sánchez, y el expresidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, porque considera que ahora mismo "no tiene sentido".Ni el aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea a la ley de amnistía, ni siquiera analizar las posibles consecuencias de la aún pendiente sentencia del Tribunal Constitucional para resolver los recursos de amparo ante esta norma han movido a Moncloa para celebrar la esperada reunión entre Sánchez y Puigdemont, planteada ya hace más de dos años desde que se aprobó la ley de amnistía.En estos momentos "no tiene sentido", opinaron fuentes del Ejecutivo. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también se pronunció esta semana, a preguntas de los periodistas sobre una posible vuelta de Puigdemont a España, y decidió echar balones fuera señalando que ahora hasta el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quería reunirse con el expresidente catalán."Un éxito de la ley de amnistía es que se vuelvan a reencontrar PP y Junts, por detrás anda Vox, no sabemos qué opina", señaló Sánchez con ironía el pasado martes en su comparecencia del tradicional balance de fin de curso celebrado en el Palacio de la Moncloa.Lo cierto es que fuentes gubernamentales trasladan que "este encuentro no está encima de la mesa" y en estos momentos consideran que no le ven "sentido" porque las relaciones con la formación independentista permanecen "rotas", más allá de alguna conversación que se haya mantenido en el seno del Congreso ante algunas enmiendas y trámite parlamentario ordinario, señalaron.Desde el Ejecutivo sostienen que siguen cumpliendo los compromisos adquiridos con Junts de cara a la investidura de Sánchez, aunque reconocen que aún faltan, como el traspaso de las competencias de migración a Cataluña. En este caso, señalan a Podemos, quien con su voto en contra frustró que esta iniciativa saliera adelante en la Cámara Baja.Asimismo, siguen manteniendo que el Gobierno trabaja por que Bruselas apruebe el uso de las lenguas cooficiales y también señalan a la Comisión como freno a este compromiso con los independentistas."Desconfianza"Por parte de Junts, desde el principio de la legislatura, cuando dio su apoyo a la investidura de Pedro Sánchez, ya avisaron de que el acuerdo de Bruselas partía de la "desconfianza" mutua entre ambas formaciones y, por parte de los de Puigdemont, esto no llegó a cambiar en ningún momento. Al contrario, a ello se le sumaron "los incumplimientos", lo que les llevó a romper la relación con el PSOE.Durante muchos meses se habló de una posible reunión entre Sánchez y Puigdemont, y Junts destacó que si esta se producía no tenía que ser solo para "una foto", sino para poder darle un empujón a algunos temas pactados que siguen pendientes, como la amnistía al expresidente o la oficialización del catalán en Europa.Sin embargo, ya a finales de septiembre del año pasado el secretario general de Junts, Jordi Turull, señaló que un encuentro entre ambos "ya era tarde" para las negociaciones y unas semanas después el propio Puigdemont anunció la ruptura de relaciones con los socialistas, con quienes no negocian desde entonces."Vía Starmer"Asimismo, los "incumplimientos" por parte del PSOE y los presuntos casos de corrupción que envuelven a este partido y a Sánchez, llevó a Junts a pedir al presidente del Gobierno que convocase elecciones generales. No solo eso, hace un mes Miriam Nogueras le pidió que se apartase, que se echase a un lado.En concreto, Junts puso sobre la mesa la 'vía Starmer', es decir, que el PSOE aparte a Sánchez y, en su lugar, se ponga una persona que "sí sea capaz" de cumplir con lo acordado en el pacto de Bruselas antes de que termine la legislatura. Los socialistas deberían negociar este aspecto en Waterloo, con Puigdemont.Según Junts, hay un "run run" en el PSOE respecto a este tema, pero Sánchez sigue insistiendo en que agotará la legislatura. Por ahora, lo que parece que está más cerca es que Puigdemont pueda beneficiarse de la amnistía y volver en otoño a Cataluña. Si sucede, por el momento no sería una prioridad que este se reuniese con el presidente del Ejecutivo.