El incendio forestal declarado en Casas de Millán (Cáceres) el sábado por la tarde evoluciona de forma favorable y se encamina hacia la estabilización tras haber perimetrado ya el 70% de su superficie. Esta mejoría ha permitido autorizar el regreso a sus viviendas de los 800 vecinos que habían sido evacuados de este municipio y de la pedanía de Grimaldo (Cañaveral), aunque deberán permanecer confinados en sus casas por motivos de seguridad y para facilitar el tránsito de los equipos de extinción.
La decisión se ha dado a conocer este domingo tras la reunión del Centro de Control Operativo (CECOP), en una comparecencia en la que el vicepresidente y consejero de Presidencia de la Junta de Extremadura, Abel Bautista, ha detallado el balance provisional de daños: el fuego ha afectado a unas 1.500 hectáreas y abarca un perímetro de 20 kilómetros.
El 30% del terreno que aún permanece sin perimetrar se sitúa en una zona pedregosa y de difícil acceso, lo que está dificultando la entrada de la maquinaria pesada.
Una noche dura para frenar la amenaza sobre Monfragüe
Bautista ha reconocido que la noche ha sido “muy dura” para los retenes y bomberos desplegados en la zona, debido a las fuertes rachas de viento que no dieron tregua hasta pasadas las 3:30 horas de la madrugada. Fue a partir de ese momento cuando los efectivos lograron cortar la cabeza del incendio, que avanzaba con rapidez hacia el término municipal de Serradilla y amenazaba directamente el Parque Nacional de Monfragüe, uno de los puntos de mayor valor ecológico de la región.










