Las lluvias estacionales abren durante meses enteros caminos de agua y alimento que conducen a los grandes herbívoros por territorios muy extensos. Los elefantes siguen esas rutas para encontrar comida, agua, refugio y espacios adecuados para criar, aunque cada grupo se desplaza de manera distinta según su edad, su sexo y la presencia de crías.

Los machos adultos pueden recorrer miles de kilómetros durante años, mientras las familias dirigidas por hembras suelen permanecer en áreas menores y evitan pasos que consideran peligrosos. La utilidad de esos trayectos depende de que los animales puedan cruzar ríos, cercas y zonas habitadas sin quedar detenidos.

Un macho joven recorrió cuatro países durante casi dos años

Ese problema quedó reflejado en el seguimiento de Z16, un elefante macho joven equipado con un collar GPS en junio de 2023 al norte del Parque Nacional Sioma Ngwezi, en Zambia. Durante cerca de dos años recorrió casi 12.000 kilómetros por cuatro países y seis parques nacionales, según el estudio publicado en Frontiers in Conservation Science. Su recorrido mostró hasta dónde puede llegar un macho y también dejó una pregunta abierta sobre las hembras y sus crías.

El caso más revelador apareció en abril de 2025, cuando una hembra salió de la reserva de Mahango y avanzó unos 150 kilómetros hasta el Parque Nacional de Khaudum. Atravesó varias cercas fuera de un paso habilitado y protagonizó el primer desplazamiento de este tipo registrado en esa zona de Namibia tras más de 15 años de seguimiento por satélite. El trayecto demostró que el cruce era posible, aunque un único animal todavía impide hablar de una conducta extendida.