La mayoría de las decenas de miles de migrantes que llegaron nadando al enclave español de Ceuta el jueves ya regresaron a Marruecos, escoltados hasta la frontera por soldados y policías españoles.
Pero el extraordinario éxodo masivo deja al menos menos 67 muertos, cuyos cuerpos fueron recuperados del mar, entre flotadores y aletas abandonados.
Los acontecimientos de esta semana sacudieron políticamente a Europa, poniendo de manifiesto una vez más las divisiones existentes en torno al delicado tema de la migración.
Y dejan interrogantes sin respuesta sobre qué desencadenó la repentina afluencia: si las publicaciones en redes sociales que prometían un camino fácil a Europa simplemente se volvieron virales o si se trató de algo más deliberado.
La política en la crisis











