Al presidente de la Generalitat Valenciana se le está atragantando el viaje para ver la final del Mundial a Nueva York. El equipo de Juanfran Pérez Llorca guarda un silencio hermético sobre el viaje, que enmarcan en el ámbito privado, y apenas habla del tema más que para reiterar una respuesta: que su entrada se la regaló la Real Federación Española de Fútbol y el viaje lo costeó el mismo. Ni el regalo ni el viaje constan en el portal de transparencia de la Generalitat, una obligación legal para los altos cargos.
El valenciano ha sido el único presidente autonómico en asistir a la final del Mundial, una cortesía que, según ha podido saber elDiario.es, se le negó hasta a algún ministro. La RFEF apunta que es una entidad privada y es la propia institución quien determina la política de obsequios e invitaciones. Fuentes de la Federación confirmaron a elDiario.es que el president quiso comprar la entrada y la organización optó por invitarle.
El regalo ha generado un gran revuelo y las explicaciones resultan insuficientes. La Generalitat no ha informado de cuántos días estuvo fuera ni cómo viajó. No tuvo agenda oficial desde el viernes a mediodía hasta el martes siguiente, pese a que se estaban debatiendo los presupuestos autonómicos. La asociación por la Transparencia en el Deporte ha remitido un requerimiento a la Federación, el paso previo a una querella, para reclamar información sobre el obsequio, que “excede por completo cualquier parámetro de cortesía institucional admisible”. La horquilla de precios para la final osciló entre los 4.000 y los 8.000 euros, según la web de la RFEF. A ojos de la entidad, que apunta al presidente de la Federación, a la jefa de gabinete y a Pérez Llorca, se podría dar un delito de cohecho pasivo. También ha reclamado una batería de documentación el grupo parlamentario Compromís-Sumar, que eleva las peticiones al Consejo Superior del Deporte.






