La muerte de Isabella, la nena de 2 años que falleció el 21 de julio pasado en Villa Gesell, ya no es el único eje de la investigación que mantiene detenida a su madre, Lucía Sosa (43). En apenas una semana, el expediente dio un vuelco: la mujer fue arrestada, se negó a declarar ante el fiscal Juan Pablo Calderón y dos de sus hijos mayores se presentaron voluntariamente para contar lo que, según afirman, vivieron durante su infancia. Sus testimonios no solo apuntan a reconstruir el contexto en el que se presume creció Isabella, sino que además abrieron la puerta a nuevas investigaciones por presuntos abusos, maltratos y otros delitos ocurridos años atrás. Hasta hace pocos días, la causa buscaba establecer qué había provocado la muerte de la niña, que ingresó al Hospital Arturo Illia con un cuadro crítico y falleció pocas horas después. Sin embargo, la detención de Sosa el lunes pasado y la decisión de dos de sus hijos de declarar de manera voluntaria modificaron el escenario. A partir de ese momento, el expediente comenzó a reconstruir la historia familiar de Isabella. Los hijos. El primero en declarar fue Lucas, uno de los hijos mayores de Sosa, quien ya había hecho una exposición en los medios sobre los presuntos maltratos sufridos durante su infancia. Este viernes fue el turno de Rocío, de 19 años, quien pidió presentarse ante la fiscalía para aportar su propia versión de los hechos.