ReseñaDespués de 74 años, un presidente de Colombia volverá a ocupar el despacho de San Carlos, mientras la Casa de Nariño se proyectará como museo.A la Casa de Nariño se le conoció inicialmente como el Palacio de La Carrera. Fue demolida para levantar una nueva estructura. Foto: ARCHIVO EL TIEMPO01.08.2026 22:01 Actualizado: 01.08.2026 22:01

Parientes por su estilo arquitectónico neoclásico, por los siglos de historia que han atravesado sus territorios, y a partir de que Colombia se constituyera como gobierno republicano, por albergar presidentes de todas las estirpes, credos e ideologías, de Simón Bolívar al primer líder de izquierda saliente, el Palacio de San Carlos y la Casa de Nariño (también reconocida como Palacio), han trascendido en Bogotá, a la par de su condición jerárquica, como reliquias patrimoniales y de bien cultural de la nación.Al hilo de la información del historiador y escritor Alfredo Barón y de la magister en museología y gestión patrimonial Diana Pérez, iniciamos este recorrido por el Palacio de San Carlos -mucho más antiguo que el de Nariño-. Data del siglo XVII, cuando fue casa virreinal y Seminario de los Jesuitas, con el correr del tiempo, sujeto a varias remodelaciones y transformaciones. En un principio debió su nombre al rey Carlos III, soberano de la corona española. Cuando este expulsó a los jesuitas, la Iglesia de San Ignacio, consagrada por la Compañía de Jesús, fue denominada como Iglesia de San Carlos. Años después, el templo recobró el nombre de Ignacio, el santo de Loyola. A esta jurisdicción, en la Bogotá actual (carreras 6a y 7a, con calles 9a y 10a, incluido el Colegio de San Bartolomé, fundado en 1604), se le conoce como Manzana Jesuítica. El Palacio de San Carlos fue casa virreinal y seminario de los Jesuitas. Foto:ARCHIVO EL TIEMPOEn el antiguo Palacio de San Carlos funcionó la Real Biblioteca Pública, trasladada después al Museo de Arte Colonial, hasta 1938, cuando ocupó su lugar en la Biblioteca Nacional, igual que la Real Imprenta de Santa Fe. El Palacio de San Carlos es un edificio que tiene la estructura de un claustro colonial, alrededor de un enorme patio de icónica palmera, distinto de la forma del Palacio de Nariño, que enmarca una suerte de enorme quinta colonial, rodeada de jardines, fuentes de agua y una plaza de armas. Recordar que, el 25 de septiembre de 1828, en el Palacio de San Carlos, en horas de la noche, se produjo el atentado a Simón Bolívar, quien, alertado y asistido por su amada Manuelita Sáenz, se vio obligado a huir por una de las ventanas de la edificación, sobre la calle 9a, al frente de lo que hoy es el Teatro Colón. El ataque se rememoró con una placa original en mármol, instalada en la pared, que del latín al español traduce: “Detente espectador, un momento, y mira el lugar por donde se salvó el padre y libertador de la patria, Simón Bolívar, en la nefanda noche septembrina". En los albores del Palacio de San Carlos, la permanencia de presidentes de Colombia fue intermitente. Eduardo Posada, fundador de la Academia de Historia Nacional, narra que Pedro Alcántara Herrán, Tomás Cipriano de Mosquera, Manuel María Mallarino, Rafael Núñez -quien, en sus cuatro períodos despachó en el Palacio de San Carlos, en su Casa de El Cabrero, de Cartagena, y en el Palacio de La Carrera (primer proyecto del Palacio de Nariño)-, entre otros, habitaron esta sede presidencial hasta 1908, cuando Rafael Reyes, mandó a adecuar el Palacio de La Carrera como la nueva casa de los mandatarios, y el de San Carlos se transformó en la Cancillería. El 25 de septiembre de 1828, en el Palacio de San Carlos, se produjo el atentado a Simón Bolívar. Foto:ARCHIVO EL TIEMPOLa museóloga Diana Pérez refiere que el Palacio de San Carlos, en su rol de Cancillería, además de funcionar como escenario de formación de la carrera diplomática, posee su propia colección de arte, y un gran tesoro bibliográfico representado en la Biblioteca Marco Fidel Suárez, que ofrece servicios de consulta especializada en relaciones internacionales, historia y diplomacia. En sus salones y vestíbulos se pueden apreciar los retratos al óleo de los cancilleres. LEA TAMBIÉN Una anécdota simpática de los viejos de la Bogotá paramuna y lluviosa del centro, y de cafés por doquier, es que, en la administración de Carlos Lleras Restrepo (1966-1970), el líder liberal conocido popularmente como ‘Remache’, salía del Palacio de San Carlos, sin escoltas, y se dirigía a pie al Café Pasaje de la Plazoleta del Rosario, a degustar su tinto mañanero, y preguntarles a los parroquianos sobre los más y los menos de su gobierno. Valga traer a colación la postal de su pequeño nieto (de tirantas y pantalón corto), del recién fallecido German Vargas Lleras, parado sobre un escritorio, imitando a los políticos en sus arengas, primeros pasos del estadista que prometía a futuro. En los ires y devenires como residencia y despacho de estadistas, y de las ejecutorias como Ministerio de Relaciones Exteriores, el edificio del Palacio de San Carlos no escapó de los disturbios incendiarios del Bogotazo del 9 de abril de 1948, cuando resultó parcialmente destruido. Fue restaurado y adecuado nuevamente como albergue presidencial hasta 1979. Su último huésped en esa sede fue Alfonso López Michelsen. Casa de Nariño “Es común la creencia de que la casa donde nació Antonio Nariño el 9 de abril de 1765, es la misma mansión que, desde 1980, habitan los presidentes de la República, pero este palacio ni siquiera es el mismo que ocuparon nuestros remotos mandatarios", dejó escrito en la colección 100 Libros (Villegas Editores), el académico, historiador y catedrático Enrique Santos Molano, hijo del célebre periodista de EL TIEMPO, Enrique Santos Montejo, apodado 'Calibán', recordado por su columna La Danza de las Horas. Casa de Nariño será museo y el presidente volverá al Palacio de San Carlos Foto:ARCHIVO EL TIEMPO“La casa donde vivió hasta los 19 años el precursor de la independencia de la Nueva Granada y traductor de la Declaración de los Derechos del Hombre, era una edificación de dos plantas, de tapia y teja, que su padre, don Vicente Nariño Vásquez, compró en 1754 por 5.200 patacones (moneda de la época) a los hermanos constructores Juan Manuel y Miguel Antonio Arrubla, propietarios, entre muchos bienes, de Galerías Arrubla, uno de los primeros pasajes comerciales de Bogotá”, cita Santos Montejo. La actual Casa de Nariño, de estilo neoclásico renacentista, le fue encargada a los arquitectos Gastón Legarge (francés) y Julián Lombana (colombiano), y fue construida entre 1972 y 1979. Julio César Turbay Ayala la inauguró en 1980. En su jardín occidental se erige el edificio del Observatorio Astronómico de Bogotá (1803), el primero en América, iniciativa del sabio José Celestino Mutis, diseñado por el arquitecto y fraile español Domingo de Petrés. La obra fue dirigida por el arquitecto colombiano Fernando Alsina. En su interior hay numerosos salones como el Salón Virreinal, la Sala de Nariño, el Salón Bolívar, el Salón de los Pintores, el Salón del Consejo de Ministros, el Despacho Presidencial, todos ellos poblados de gobelinos, exóticas piezas decorativas y muebles clásicos de la Francia monárquica de los Luises, de inmenso valor patrimonial; igual que un teatro que antes se empleaba para el estreno de películas colombianas, con la presencia del presidente de turno. LEA TAMBIÉN En el período del presidente y poeta Belisario Betancur, el Palacio de Nariño tuvo una copiosa y permanente actividad cultural. Veneraba las colecciones de arte y promovía veladas poéticas y de música en vivo. De los cantores y compositores preferidos del mandatario de Amagá, se contaban Óscar Agudelo, Silva y Villalba, el maestro Rafael Escalona y Diomedes Díaz, entre otros. “Esta casa -decía Betancur -, tiene mucho de museo histórico y artístico, y en parte, por esta última cualidad, se abre sistemáticamente a visitantes provenientes de todos los países, pero en particular a niños y jóvenes”. La nominación del fallecido mandatario antioqueño de darle a la Casa de Nariño un carácter museal, contrasta hoy con la idea del presidente electo Abelardo de la Espriella, al anunciar que la convertirá en “un museo abierto al público". Casa de Nariño será museo y el presidente volverá al Palacio de San Carlos. Foto:ARCHIVO EL TIEMPOEl entrante mandatario no explicó qué tipo de museo proyecta, pero la experta en museos y patrimonio Diana Pérez sostiene que la Casa de Nariño es un museo de tiempo atrás por las colecciones fijas y temporales de arte colombiano y extranjero, además de objetos, muebles y reliquias que hay en sus salas. En resumen: 750 bienes culturales y patrimoniales. A su vez, el historiador Alfredo Barón se pregunta qué tipo de museo tendrá en mente el presidente debutante: "¿Un museo de arte urbano?, ¿de antigüedades?, ¿de historia natural? Lo positivo que veo, es que la gente pueda recorrer un espacio que siempre ha estado cerrado por razones de seguridad, pero me asalta la duda de que su cuatrienio no le va a alcanzar, porque el montaje de un museo dura entre 4 y 5 años, empezando por el guion curatorial y el estudio y selección de colecciones". Robusto chicharrón le espera a la delegada ministra de cultura, Paola Holguín.RICARDO RONDÓN CHAMORROEspecial para El Tiempo Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.