NoticiaDesde este viernes, Abelardo De La Espriella asumirá temas complejos que exigen reacción inmediata. Estos son los frentes prioritarios.Abelardo de la Espriella Foto: MAURICIO MORENOANALISTA DE EL TIEMPO, CONSULTOR01.08.2026 22:01 Actualizado: 01.08.2026 22:01
Falta ya menos de una semana para que Abelardo De La Espriella comience su periodo presidencial, en medio de circunstancias que bien podrían calificarse de inusuales. Aparte de que el acostumbrado empalme no tuvo lugar o que mandatario entrante y saliente no se vieron ni se verán las caras, tampoco el acto de posesión no sucederá en Bogotá, algo que había sido la norma desde los albores de la República. LEA TAMBIÉN Así se refuerza la imagen de que comienza un capítulo distinto. Más allá de la expectativa en torno a la ceremonia de investidura que tendrá lugar en Cali, el mensaje implícito es el de hacer más presencia en las regiones que en la capital, con el fin de crear vínculos emocionales ante una ciudadanía que ve con resquemor el centralismo. Ello explica que la nueva administración tenga sedes alternas, comenzando por la de Barranquilla, y también justifica la decisión de relegar la Casa de Nariño a la categoría de museo. Si de símbolos se trata, no es menor aquel de enfatizar que el poder no tiene un sitio geográfico fijo, sino que se mueve con quien lo ejerce.Es verdad que casi una decena de los que ocuparon el primer cargo de la Nación en épocas pasadas ejercieron la labor de gobernar por periodos largos desde otras ciudades. Durante el siglo XIX factores como las guerras civiles, los quebrantos de salud, la antipatía por la capital o las preferencias individuales incidieron en que, dependiendo del momento y el protagonista, las órdenes del poder ejecutivo tuvieran su origen en Cartagena, Ibagué o Pasto, e incluso se emitieran desde Villeta, en Cundinamarca, como lo hizo Manuel Antonio Sanclemente en 1899.Si bien “desbogotanizarse” puede servir para comprender otras realidades y mirar desde ángulos distintos los desafíos, hacerlo no necesariamente ayuda a resolver los problemas. Por más avances en comunicaciones que existan, la fragmentación geográfica trae riesgos al hacer más difícil la cohesión del equipo gubernamental y la coordinación entre múltiples actores, especialmente al comienzo.Arrancar de manera acompasada resulta clave a la luz de las urgencias, que son numerosas. Aparte de obligaciones como sacar adelante el presupuesto del año que viene o escribir las bases del plan de desarrollo. está el saber manipular una olla llena de “papas calientes”, que deja Gustavo Petro como herencia. Y es que son numerosos los temas que requieren atención inmediata para evitar dolores de cabeza más grandes que los ya detectados.La posesión de Abelardo De la Espriella será en la Arena USC, de la U. Santiago de Cali. Foto:Juan Pablo Rueda y Jaiver Nieto / EL TIEMPOLa economía en capillaPuede ser que algunos datos como los del desempleo, que se mantiene en niveles históricamente bajos, hagan pensar que los indicadores económicos de Colombia son positivos. Pero una mirada más profunda revela profundos desequilibrios que son insostenibles y tienen como fuente principal el exceso de gasto público de los últimos años. Como consecuencia, las finanzas públicas muestran un déficit creciente que no está lejos del observado durante la pandemia, con la diferencia de que esta vez no hay crisis sanitaria ni un cese de actividades que lo justifique. Para financiar el saldo en rojo se han asumido deudas y ensayado mecanismos que permitieron reducir temporalmente el pago de intereses, a cambio de aumentar las cargas de manera importante en la parte final de la década.Si bien los mayores giros oficiales le ayudaron al crecimiento y al empleo, pues la demanda gubernamental se convirtió en el principal motor de la economía, las cuentas no dan y mantener el ritmo resulta imposible. Economía mundial Foto:Imagen generada por IA.Eso lo tienen claro los mercados, que tienen su manera de pasar la cuenta de cobro. Hoy por hoy el país paga más del doble que Perú o Chile a la hora de emitir un bono lo cual, de paso, estimula la llegada de capitales especulativos del exterior. Semejante avalancha presiona hacía abajo la tasa de cambio, poniendo en problemas serios a los exportadores y a aquellos negocios que se enfrentan a la competencia externa. Para colmo de males, la inflación muestra tendencia al alza, por lo cual el Banco de la República se ha visto obligado a aplicar los frenos al elevar su tasa de interés al 12 por ciento anual.Desenredar la madeja no será nada sencillo. Un ajuste que mezcle bajar gastos y aumentar ingresos suena imperativo, pero eso es más fácil decirlo que hacerlo. En el plano ideal, el apretón será tolerable si la inversión privada -que estuvo de capa caída en los últimos años- repunta y toma la posta de un consumo interno que ya da muestras de agotamiento.Para el equipo económico que llega, el reto es enorme. Este incluye hacer un inventario en el cual habrá sorpresas desagradables y, al mismo tiempo, transmitir confianza respecto a que se pondrá orden en la casa, mientras se obra en consecuencia. Todo ello junto a tratar de cumplir con las promesas de campaña y se desactivan varios campos minados adicionales. fenómeno del Niño Foto:IStockUn Niño traviesoLas alarmas están encendidas desde hace rato. De manera repetida los voceros del sector de la energía vienen advirtiendo sobre la vulnerabilidad progresiva que tiene el país ante la ocurrencia de eventos climáticos extremos.Por eso cuando los reportes científicos de comienzos de este año hablaron de la probabilidad al alza de un fenómeno del Niño fuerte, las peticiones de adoptar medidas preventivas no se hicieron esperar. Para nadie es desconocido que la generación de electricidad en el país reposa sobre las hidroeléctricas que en épocas normales cubren cerca de tres cuartas partes del consumo de kilovatios.Aparte de la falta de agua, aparece el cuello de botella creado por la pérdida de la autosuficiencia en gas natural. Depender de las exportaciones para prender las plantas térmicas -que son la tabla de salvación cuando baja el nivel de los embalses- dista de ser lo ideal.Además, es conocido que solo una fracción de los proyectos que debían haber entrado en operación, acabaron haciéndolo. La distancia entre el discurso y las realizaciones de un Gobierno que se comprometió con la transición energética es abismal, como lo muestra el fracaso de los parques eólicos en La Guajira.Y la lista de problema sigue. Varios de los eslabones de la cadena están bajo una enorme tensión, comenzando por las entidades que atienden a la Costa Atlántica, cuyos pasivos se tasan en billones de pesos. Aparte de cortes de luz obligatorios surge la eventualidad de un corto circuito financiero, mientras lo usuarios registran que el costo de su factura aumenta por cuenta de la escasez.El actual nivel del embalse Sara-Brut se encuentra en un nivel óptimo para garantizar el agua. Foto:Gobernación del ValleQuizás lo único alentador en medio de un panorama tan complejo es que todavía queda algún margen de maniobra. Hay sobre la mesa alternativas que reducen el riesgo de un apagón, aunque el desenlace dependerá tanto de las buenas decisiones que se tomen, como del incierto comportamiento de las lluvias. El periodo más crítico será el del primer trimestre del año que viene, pero aun si la prueba se supera sin tantos traumatismos quedará mucho por hacer para que la confiabilidad del sistema se recupere. Aumentar la oferta de electricidad limitada, entre otras, por los trámites y permisos en los que hay multitud de actores, es una prioridad para que no se repitan las angustias actuales.Salvar al enfermoSegún las encuestas disponibles, el de la salud es uno de los tres principales problemas que inquietan a los colombianos, junto con la corrupción o la inseguridad. Si bien estos dos últimos siempre han estado en el radar de la gente, el primero llegó a la lista de preocupaciones en los últimos tiempos, por cuenta de la implosión de un sistema que sobrevivió por cerca de 30 años entre altibajos hasta que llegó el Gobierno del Cambio.Como es sabido, este tuvo como uno de sus objetivos centrales el desmonte del modelo de aseguramiento creado por la Ley 100 de 1993. A pesar del fracaso en el Congreso de las propuestas de reforma, desde la Casa de Nariño se impulsó una demolición del esquema por la puerta de atrás, para remplazarlo por uno de carácter público. Manifestantes a favor y en contra de la reforma a la salud. Foto:MAURICIO MORENO EL TIEMPOParte de la estrategia incluyó un estrangulamiento financiero que derivó en la intervención de una serie de entidades que hoy atienden a cerca de un 40 por ciento de los usuarios. Los malos manejos han disparado todavía más un déficit enorme sobre cuya magnitud nadie tiene certeza, fuera de saber que es enorme.Evitar el derrumbamiento total de una estructura que ya dejó de programar intervenciones a tiempo, mantener tratamientos o entregar medicamentos esenciales, es una prioridad. Tal como ocurre en las salas de urgencia la primera obligación es estabilizar el paciente para luego proceder al tratamiento, pero eso no será sencillo en medio de las estrecheces fiscales. Incluso si los cuidados son los adecuados es posible que haya circunstancias irreversibles, ante lo cual deberá diseñarse una nueva arquitectura quizás menos ambiciosa, pero sostenible. Pero para llegar allá hay que comenzar por salvarle la vida al que hoy se asemeja a un enfermo terminal.La seguridad en la miraTanto los sondeos, como las noticias de la prensa, los informes de los expertos y las propias estadísticas oficiales muestran que Colombia ha perdido terreno en materia de seguridad. Episodios lamentables como masacres, secuestros o quema de vehículos en las carreteras vienen al alza, al igual que los cultivos de coca y la presencia del narcotráfico en diferentes zonas del territorio.Por su parte, en las ciudades aparece la percepción de que el crimen viene en aumento. Las cifras muestran que el delito menor ha caído, pero eso no es lo que la gente cree, sobre todo en las grandes urbes. Eso fuera del flagelo de la extorsión que golpea a los pequeños negocios, sin que se presenten las denuncias ante las autoridades.Abelardo de la Espriella se pronunció tras el asesinato de tres militares (r) en Cauca. Foto:Archivo El Tiempo.Resulta claro que dicha apreciación llevó a Abelardo De La Espriella a hacer de este un tema central a lo largo de la campaña y después de haber sido elegido. Sus advertencias con nombre propio a las organizaciones criminales y a personas acusadas de delinquir confirman que este es un asunto crucial para el nuevo Gobierno.Sin embargo, una cosa es tener la intención y otra es conseguir resultados con prontitud. Dentro de los muchos obstáculos que aparecen está la expansión territorial y en personas armadas de las disidencias de las Farc y otros grupos ilegales, que se habrían triplicado frente a los registros de hace cuatro años.Junto a esa evolución está el deterioro operacional de las Fuerzas Armadas, como lo demuestra el que más de un centenar de los helicópteros se encuentran en tierra por falta de repuestos y mantenimiento. También hay problemas de baja moral y tensiones que tardará tiempo en solucionar, lo cual demandará liderazgo y reconstrucción de la confianza interna.No menos importante es recuperar el acceso a la cooperación internacional y la inteligencia suspendida hace meses. Contar con ayuda de afuera resulta clave ahora que las amenazas han variado debido a los drones y la evolución de la tecnología.Dicho lo anterior, la relación con Estados Unidos puede ser a la vez positiva y negativa. Una cosa es recibir el apoyo del Tío Sam y otra someterse a sus designios o a polémicas por cuenta de actos que sean vistos como violatorios de la ciudadanía.Protesta por malos olores en la vía de Cali a Candelaria. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPOEl clima social se oscureceEvitar los errores en ese campo tiene que ver con otro acertijo difícil de resolver. ¿Cómo evitar que las tensiones sociales aumenten en medio de las dificultades del día a día y una oposición que ha prometido acudir a las calles para hacerse sentir?Tanto los antecedentes de los paros de 2019 y 2021, al igual que las promesas de desobediencia civil, enrarecen el ambiente. Hacer pronósticos es arriesgado, pero no resulta descabellado asegurar que la administración que llega tendrá que enfrentarse pronto al escenario de una carretera bloqueada aquí o una primera línea allá.Frente a las provocaciones aparecerá la tentación de imponer el orden a toda costa. Pero si algo muestra la experiencia es que no siempre ese camino es el más efectivo, entre otras porque el territorio es amplio y hay limitaciones de personal y equipo en los mecanismos de respuesta.Tampoco se puede olvidar que la opinión es pendular. En épocas en las cuales un video que se vuelve viral cambia la apreciación de los hechos, el manejo de las comunicaciones se vuelve fundamental.Debido a ello no es exagerado decir que Abelardo De La Espriella enfrentará más afugias que sus predecesores. Manejar a Colombia nunca ha sido sencillo, pues siempre hay incendios que necesitan apagarse, pero esta vez la lista es más larga y variada.Aparte de las prioridades mencionadas, hay muchas más, fuera de poner a andar un Gobierno, que no puede distraerse en la cosmética de las sedes presidenciales alternas, al cual la realidad no le va a dar espera. Ni las urgencias y las angustias tampoco. LEA TAMBIÉN LEA TAMBIÉN Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








