Jairo comenzó a cantar en la primaria, cuenta. Pero no con una intención profesional, si no porque simplemente le gustaba. Fue entonces que a sus 7 años cantó por primera vez en público. “La maestra de música me propuso para reemplazar a otro chiquito que iba a cantar y se enfermó. Entonces canté una canción mexicana”, cuenta.

Con los años, el resto es historia, mientras solía viajar a cantar a Córdoba, en Cruz del Eje, a los 13 años, tuvo una primera banda de rock and roll que se llamaba The Twister Boys. “Luego fui a Buenos Aires para cantar en una fiesta de los Martín Fierro, porque me llevó el Canal 12 de Córdoba como una suerte de mascota cuando el canal iba a recibir un premio. Me escucharon cantar ahí y me ofrecieron hacerlo en el Canal 13 durante un año, un contrato que sobrepasaba cualquier expectativa; incluso ganaba más plata de la que ganaba mi papá trabajando en el ferrocarril, y yo tenía solo 14 años. Estuve en Buenos Aires cinco o seis años, y ahí recién surgió la posibilidad de ir a cantar a Europa. Me ofrecieron un contrato para grabar un disco en España; me lo ofreció Luis Aguilé. Fui a grabar un disco para su productora, pero con la intención de grabarlo y regresar a la Argentina. La verdad es que él puso toda la carne en el asador: contrató al mejor arreglador musical y lo grabé con una gran orquesta. El disco tuvo 12 canciones, algunas tuvieron repercusión en España, y eso propició que me quedara ahí”, recuerda.