Después de que miles de migrantes cruzaran su frontera con Marruecos durante esta semana, España instaló una barrera de contención de 500 metros de longitud en la región de Ceuta, su enclave en el norte de África.Al menos 67 migrantes murieron, indicó el gobierno español este sábado 1 de agosto, incluidos algunos que se ahogaron y otros que fallecieron en una estampida para cruzar un espigón. La llegada repentina de entre 50 mil y 60 mil migrantes al territorio entre el jueves y el viernes desató una crisis humanitaria y reavivó el debate migratorio en Europa y más allá, aunque la mayoría de los migrantes pronto regresaron.Oposición española aprovecha para señalar política de SánchezLos críticos del gobierno socialista de España, en particular políticos de derecha y de ultraderecha, aprovecharon las imágenes dramáticas de multitudes irrumpiendo en Ceuta, que se encuentra en el Estrecho de Gibraltar, en la entrada del mar Mediterráneo, y ha sido una posesión española desde 1580. La política migratoria de España se ha centrado en conceder estatus regular a trabajadores sin autorización para impulsar su economía, en contraste con las políticas antinmigración y prodeportación que se promueven en gran parte de la Unión Europea y en Estados Unidos.El presidente español, Pedro Sánchez, criticó la reacción de algunos líderes de la UE ante los hechos en Ceuta, al afirmar que los llamados a suspender a España de la zona Schengen sin fronteras de la UE estaban impulsados "por prejuicios, desinformación, ignorancia o intereses políticos”. A pesar de la crisis de Ceuta, España en los últimos años ha tenido menos migrantes irregulares que sus vecinos mediterráneos Italia y Grecia.Un puñado de migrantes exhaustos que nadaron hasta la playa urbana del Tarajal el sábado por la mañana fueron recibidos por soldados que los escoltaron de regreso a través de la frontera.“Somos implacables contra aquellos que incumplen la ley”, dijo el ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a reporteros el sábado.Ante la pregunta sobre cómo pudo ocurrir la entrada masiva dada la fuerte seguridad en ambos lados de la frontera y sobre si Marruecos suponía una amenaza para Ceuta, Marlaska defendió al gobierno de Rabat.“Los sucesos exigen una evaluación por parte de España y Marruecos”, señaló. Pero fue la cooperación con el país vecino lo que permitió a España “revertir la situación en 24 horas”.“Marruecos no es ninguna amenaza ni para Ceuta ni para el resto de España. Es un socio absolutamente fiable”, enfatizó Marlaska.