En China, en especial en las regiones alejadas de las grandes ciudades, todavía permanecen tradiciones que tienen siglos de antigüedad. Una de ellas es concebir el matrimonio no como una unión romántica, sino como un proyecto donde hay que garantizar la descendencia y asegurar el cuidado de los padres durante su vejez.Esta tradición alienta los matrimonios concertados por la familia más que por las propias parejas. Es un acuerdo entre las familias que surge de diversos factores, como la reputación, la profesión y, sobre todo, la estabilidad económica.El consultor de negocios y divulgador español Adrián Díaz vive en China desde 2006 y suele sorprender con sus declaraciones sobre ese país. Oriundo de Barcelona llegó a China como viajero y se convirtió en emprendedor y, con el tiempo, en divulgador y consultor de empresas.Dedicado a los negocios de importación de productos exóticos (de Asia, África y Sudamérica), se instaló en la provincia de Guangzhou (o Cantón) en el sur de China, donde empezó a estudiar el idioma chino con sus complejidades y variantes. Fue allí donde fundó su empresa: SedeEnChina, que tiene operaciones en Asia y Oriente Medio.Diferencias entre Oriente y OccidenteBastante conocido por sus dichos sobre la sociedad y la cultura chinas, muy diferentes a las occidentales, Díaz ahora habló en Blvpodcast: “Está demostrado que los matrimonios concertados duran mucho más y son más felices que los matrimonios por amor”.Luego afirmó que, en el modelo occidental, “el amor se acaba y de repente te das cuenta de que estabas con alguien con quien te habías ilusionado por unas razones concretas”. En cambio, según explicó, “en los matrimonios concertados hay un proyecto común que no cambia, lo que aporta estabilidad desde el inicio”.Esto ocurre, según Díaz, en especial “entre las chicas, que tienen ese propósito ya con la educación que han recibido de sus padres, que es “te casarás con esta persona y te tienes que esforzar por amarla, por enamorarte”. Para el emprendedor, el amor suele desarrollarse con el tiempo.En otras intervenciones también dijo que China es “la sociedad más individualista del planeta”. Y aseguró que no existe un estado de bienestar como el europeo, por lo que las familias organizan su futuro en clave privada. “El plan de jubilación de un chino es su hijo, porque un día será la persona que le mantenga”, explicó.A pesar de estas diferencias, Díaz considera que China es un buen país para vivir. “Para mí, sí, porque es un lugar donde todo el que trabaja puede prosperar y donde emprender es más sencillo de lo que nos han contado. Pero para entenderlo hay que ir allí sin juzgar, con la mente abierta, porque la lógica que lo mueve no es la nuestra”, dijo.y añadió que “más allá de la falta de información evidente que existe sobre China, me he tomado como algo personal combatir la desinformación y la toxicidad de los medios. Es imposible saber qué ocurre en el mundo sin saber qué ocurre en China y no sabemos lo que ocurre en China”.
Adrián Díaz, experto en China: “Está demostrado que los matrimonios concertados duran mucho más y son más felices que los nacidos por amor”
Nació en España, pero vive en ese país desde 2006.Suele explayarse sobre las diferencias culturales con Occidente.











