Noticia Exclusivo suscriptores Mayor costo de la deuda presionará por años las finanzas públicas y reducirá el margen para destinar más recursos a inversión y programas sociales.Al cierre de mayo de 2026, la deuda pública total alcanzaba cerca de 1.170 billones de pesos, mientras que la deuda externa bruta del país ascendía a 247.669 millones de dólares. Foto: Justin Lane. EFEPERIODISTA ECONÓMICO01.08.2026 18:01 Actualizado: 01.08.2026 18:01

Conseguir recursos prestados nunca había resultado tan costoso para Colombia como al cierre del gobierno de Gustavo Petro. Durante los últimos cuatro años, el país pasó de financiarse en condiciones relativamente favorables a pagar tasas históricamente altas tanto en el mercado local como en el internacional, un cambio que hoy se traduce en una mayor carga de intereses para las finanzas públicas.Ir a todos los contenidos de este informe especialMás allá del crecimiento del endeudamiento, el cambio más profundo estuvo en su costo. Ese mayor precio por conseguir financiación significa que una porción cada vez mayor del presupuesto nacional deberá destinarse al pago de intereses, reduciendo el espacio para inversión en infraestructura, programas sociales o nuevas políticas públicas. Esa es una de las principales restricciones fiscales que hereda la nueva administración. LEA TAMBIÉN Las cifras reflejan la dimensión del fenómeno. Al cierre de mayo de 2026, la deuda pública total alcanzaba cerca de 1.170 billones de pesos, mientras que la deuda externa bruta del país ascendía a 247.669 millones de dólares. De ese total, alrededor de 153.000 millones de dólares correspondían al sector público, lo que evidencia que buena parte del mayor costo financiero recae directamente sobre las cuentas del Estado.El encarecimiento comenzó a hacerse evidente en el mercado interno. En los últimos meses de la administración, el Gobierno llegó a colocar Títulos de Tesorería (TES) con rendimientos cercanos al 15 por ciento, niveles que hace pocos años habrían parecido excepcionales. Solo una de las emisiones más representativas, realizada en mayo, se colocó a una tasa ponderada de 14,46 por ciento, mientras operaciones posteriores continuaron ubicándose alrededor del 13 y 14 por ciento.Para Camilo Pérez, director de Investigaciones Económicas (IE) del Banco de Bogotá, esas tasas reflejan que el mercado comenzó a exigir una prima mayor para prestarle al Estado colombiano. En la misma línea, Luis Fernando Mejía, director de Lumen Economic Intelligence, sostiene que el deterioro de las condiciones fiscales y el aumento de la percepción de riesgo terminaron elevando el costo del financiamiento y reduciendo el espacio fiscal de los próximos años.El fenómeno no se limitó al mercado local. También se trasladó a la deuda externa. Colombia pasó de contar con la Línea de Crédito Flexible del Fondo Monetario Internacional (FMI), considerada por varios analistas como una especie de seguro financiero de bajo costo, a depender en mayor medida de emisiones de bonos en los mercados internacionales.La diferencia es considerable. Según Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Grupo Alianza, si el país aún tuviera acceso a un crédito similar al utilizado durante la pandemia pagaría alrededor de 3,4 por ciento anual, mientras que las emisiones recientes de bonos externos se han realizado con tasas cercanas al 6,5 por ciento. Andrés Pardo, jefe de Estrategia Macro para América Latina de XP Investments, coincide en que Colombia reemplazó una fuente de financiación muy barata por deuda comercial que incorpora plenamente la prima de riesgo país, casi duplicando el costo del endeudamiento externo —el riesgo país, medido a través del Credit Default Swap (CDS) a cinco años, cayó más de 36 puntos básicos, al pasar de 215 a 172 puntos básicos, tras conocerse los resultados de la segunda vuelta presidencial—. LEA TAMBIÉN Ese diferencial no es menor. Campos calcula que una diferencia cercana a 300 puntos básicos representa alrededor de 2 billones de pesos adicionales al año en intereses, recursos que finalmente salen del presupuesto nacional y limitan la capacidad del Estado para atender otras prioridades.El Gobierno ha defendido, sin embargo, la estrategia seguida durante el cuatrienio. Germán Ávila, ministro de Hacienda, sostiene que las operaciones recientes hacen parte de un proceso para fortalecer la estructura de la deuda y reducir la vulnerabilidad frente a choques externos. A su vez, Javier Cuéllar, director de Crédito Público, ha argumentado que el aumento de las tasas de los TES también respondió al endurecimiento de la política monetaria del Banco de la República y al cambio en las expectativas del mercado, más que al riesgo fiscal.Para la mayoría de analistas, no obstante, el encarecimiento responde a un conjunto de factores. El aumento del déficit fiscal, las mayores necesidades de financiamiento, el deterioro de algunos indicadores de deuda, la pérdida del grado de inversión y una percepción más alta de riesgo terminaron elevando el costo al que Colombia puede conseguir recursos tanto dentro como fuera del país.Ese contexto explica por qué el reto no termina con el cambio de gobierno. Para el centro de estudios económicos Anif, la nueva administración recibe unas finanzas públicas con un déficit de 6,4 por ciento del PIB y una deuda neta superior al 58 por ciento del PIB, lo que limita el margen para ampliar el gasto sin recurrir nuevamente al endeudamiento.A ello se suma la necesidad de seguir buscando recursos en los mercados. IE del Banco de Bogotá calcula que, tras el acelerado ritmo de emisiones del primer semestre, el Gobierno utilizó cerca del 78 por ciento del cupo anual autorizado para colocar TES, por lo que la nueva administración deberá evaluar alternativas como ampliar ese límite, intensificar los canjes de deuda o volver con mayor fuerza al mercado internacional. LEA TAMBIÉN En otras palabras, el problema ya no es cuánto debe Colombia, sino cuánto le cuesta financiar cada nuevo peso que necesita. Con una deuda pública por encima de los 1.160 billones de pesos y obligaciones externas del Estado cercanas a 153.000 millones de dólares, el mayor costo de la financiación seguirá absorbiendo una porción creciente del presupuesto nacional y condicionará durante varios años el margen de maniobra fiscal del gobierno que acaba de comenzar.Siga a los demás contenidos de este informe especial: La deuda pública alcanzó niveles récord en el gobierno de Gustavo Petro. No es algo lejano, sino que tiene duras consecuencias para la vida de las familias y la población.Las decisiones sobre cómo manejar y qué hacer con los recursos de los contribuyentes llevaron al récord de deuda, y hoy cada colombiano debe 21 millones de pesos. El cambio de gobierno es la oportunidad para buscar salidas, y los expertos dan sus recomendaciones para el doloroso camino de poner la casa en orden.En particular, una de las decisiones posibles es que la gente termine pagando más impuesos, mientras quedan menos recursos públicos para invertir.En medio de todo, en el manejo de deuda se recurrió a operaciones no convencionales que el gobierno saliente explica. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.