Por Bárbara Agelvis Maza |
Caracas (EFE).- La dirigente opositora Dinorah Figuera es la ficha elegida por Estados Unidos para tender puentes entre la oposición y el chavismo en el marco de la transición política en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro en enero pasado por tropas estadounidenses.
Después de ocho años de exilio en España, donde se mantuvo bajo perfil pero defendiendo la vigencia del Parlamento electo en 2015 como su última presidenta, Figuera ha vuelto a retomar la escena pública en Venezuela, debido a la tarea encomendada por Washington de discutir reformas claves como el fortalecimiento del Consejo Nacional Electoral (CNE), actualmente controlado por el chavismo.
Su reaparición ocurrió tres semanas después de que la oposición mayoritaria, agrupada en la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), planteara una negociación política con el Gobierno de Delcy Rodríguez y con el acompañamiento de Estados Unidos para «restaurar la democracia» en el país suramericano.
Figuera, de 65 años, trabajaba, hasta entonces, cuidando a personas mayores en España, según ella misma había relatado.














