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La presidenta Keiko Fujimori abrió su mandato señalando que el Estado perdió miles de millones de soles por la corrupción, la mala gestión y las obras inconclusas. Entre ellas mencionó hospitales que nunca llegaron a construirse.
El diagnóstico alcanza al desafío que hoy enfrenta su propio gobierno: reactivar una cartera de 77 obras de salud paralizadas (incluidos proyectos de saneamiento y cementerios), valorizadas en S/4.836 millones, que mantienen congelada infraestructura clave para reducir las brechas de atención en el país. Mientras la lideresa anuncia nuevos proyectos, decenas de hospitales y centros de salud continúan inconclusos y sin fecha clara para entrar en funcionamiento.
De acuerdo con el último informe de la Contraloría General, a marzo de 2026 existen al menos 55 obras de salud paralizadas en todo el país, con una inversión actualizada de aproximadamente S/4.574 millones y un saldo pendiente de ejecución cercano a S/2 mil millones.
Lejos de tratarse únicamente de un problema administrativo, estas obras representan hospitales, centros de salud, consultorios, salas de emergencia y centros quirúrgicos que nunca llegaron a atender pacientes. Para el exministro de Salud Víctor Zamora, el costo trasciende lo económico. "No son solo expedientes detenidos; son camas, consultorios, salas de emergencia, centros quirúrgicos y servicios diagnósticos que no están disponibles cuando los ciudadanos los necesitan", sostiene.










