Las Fiestas Patrias son una oportunidad para reflexionar sobre aquello que define nuestra identidad como país.
Solemos pensar en nuestra historia, nuestra diversidad cultural o nuestra gastronomía, pero pocas veces nos detenemos a reconocer uno de los patrimonios más extraordinarios que tenemos: el mar peruano.
Un ecosistema privilegiado que, gracias a la corriente de Humboldt y a condiciones únicas en el mundo, convierte al Perú en una potencia pesquera y alimentaria cuya riqueza trasciende nuestras fronteras.
Hablar de pesca es hablar de peruanidad.
Es reconocer a miles de hombres y mujeres que, desde caletas, puertos, plantas de procesamiento, centros logísticos y actividades vinculadas, hacen posible que el país transforme un recurso natural en bienestar, empleo, alimentos y desarrollo.









