Tras un primer semestre con exportaciones de soja por debajo de lo normal, en el segundo su probable incremento podría permitir un ingreso adicional de divisas al país (CIARA-CEC). Las menores ventas de soja durante el primer semestre de 2026 no sólo explican la caída de los ingresos del complejo agrícola respecto de 2025, sino que también dejaron abierta una importante oportunidad para la segunda mitad del año. Según un informe del IERAL (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana) de la Fundación Mediterránea, elaborado por los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, responsables de la Sección Agroindustrial de ese instituto, una aceleración en la comercialización de la oleaginosa podría aportar casi US$ 3.000 M adicionales en valor potencial de exportación y fortalecer el ingreso de divisas para la economía argentina.El trabajo señala que al 15 de julio los productores habían vendido con precio cerrado 58,2 M/t de soja, maíz y trigo, un volumen 20% mayor a la mediana histórica. Sin embargo, detrás de ese dato agregado conviven 2 realidades muy diferentes: mientras maíz y trigo muestran una comercialización muy dinámica, la soja registra un retraso significativo. Los autores sostienen que “la caída se explica íntegramente por la soja”, ya que el mayor aporte de los cereales no alcanzó para compensar el menor volumen comercializado de la oleaginosa.PUBLICIDADEn efecto, durante las primeras 28 semanas de 2026 las ventas de soja, maíz y trigo generaron un ingreso bruto estimado de US$ 11.881 M, un 13,8% menor que en igual lapso de 2025. La soja explicó prácticamente toda esa diferencia: aportó US$ 5.299 M, frente a US$ 7.674 M del mismo período de 2025, una caída del 30,9%, mientras que maíz y trigo incrementaron sus ingresos.Al 15 de julio, el maíz es el grano con mayor volumen de ventas, mientras que, junto con el trigo, ambos cereales lideran el porcentaje vendido respecto su producción total