Actualizado S�bado,

agosto

11:30De los m�s de 50.000 inmigrantes que han entrado en los �ltimos d�as en Ceuta al asalto, por tierra y por mar, quedan a�n muchos, un n�mero sin cuantificar, vagando por las calles de la ciudad aut�noma, ocultos en algunos casos y deambulando la mayor�a sin rumbo fijo.En el centro, pese a que est� literalmente blindado de polic�as, en la ma�ana de este s�bado era posible ver a muchos grupos de inmigrantes, marroqu�es la mayor�a. Se les identificaba f�cilmente como parte de la avalancha migratoria que ha puesto en jaque a la ciudad en la peor crisis migratoria que se recuerda. Cansados, sucios, algunos descalzos y muchos buscando algo que comer en los comercios que, de forma t�mida, han empezado a abrir. Otros buscaban un tel�fono m�vil desde el que poder llamar a sus familiares.La situaci�n, como cuentan los vecinos del casco hist�rico ceut�, ha cambiado radicalmente. Ya no se ve a una masa humana por la calle, pero no han desaparecido ni se han ido todos, a pesar de las versiones oficiales que apuntan a que pr�cticamente los 50.000 que entraron ya est�n de vuelta al otro lado de la frontera.De hecho, las fuerzas de seguridad, cuya presencia se ha multiplicado en estos d�as, se afanan en se�alar el camino de regreso a los grupos de inmigrantes que van encontrado y les escoltan hasta que enfilan el camino que lleva a la frontera.Por el Paseo Alcalde S�nchez Prados, por la Plaza de la Constituci�n o por el Paseo de la Marina Espa�ola se cruzan, a primera hora, los ceut�es que han comenzado a salir del confinamiento en el que han vivido las �ltimas 24 horas y los magreb�es que han escapado, por ahora, de la operaci�n retorno anunciada por el Ministerio del Interior.A medida que se deja atr�s el centro en direcci�n al Puerto o al Tarajal, ya no son grupos aislados sin rumbo, sino una marcha silenciosa y constante de inmigrantes, chavales la mayor parte, que van de vuelta.Pero, m�s que en el centro, los que a�n no han retornado han elegido los barrios para tratar de pasar desapercibidos a ojos del espectacular despliegue policial. En Manzanares, el Pol�gono o Villa Jovita la presencia de los inmigrantes es m�s evidente, al tiempo que la presencia de las fuerzas de seguridad es menor.En muchos de ellos, como en Villa Jovita, algunos vecinos se han organizado en patrullas improvisadas para vigilar esta noche sus calles e, incluso, han colocado barreras para impedir el acceso de los grupos de magreb�es que se han ido dispersando por la ciudad.El objetivo era prevenir incidentes y no ha habido demasiados, aunque en las �ltimas horas s� se han registrado altercados aislados, algunos con consecuencias serias, entre los propios inmigrantes y contra el Centro de Internamiento de Extranjeros, el CETI, que est� cerrado a cal y canto, saturado ya desde antes de esta �ltima avalancha.La Polic�a Nacional tuvo que intervenir anoche en el CETI despu�s de que ante sus puertas se concentrasen cientos de magreb�es llegados en desde el jueves y, sobre todo, el viernes, que quer�an entrar.Un joven magreb� herido en el suelo esta noche en Ceuta tras ser atacado.EL MUNDOSe han producido, seg�n informa Europa Press, trifulcas que han obligado a los trabajadores a refugiarse en su interior hasta que la Polic�a ha logrado alejar a los inmigrantes de la puerta de acceso del centro, donde se permite, como excepci�n, el ingreso de mujeres y ni�os.En otros puntos, como en las cercan�as del Paseo de la Marina, se han producido reyertas con heridos, como aseguran quienes fueron testigos del apu�alamiento de un joven esta misma noche que hizo saltar las alarmas en la zona."Hemos pasado mucho miedo", cuenta a EL MUNDO una joven que presenci� el acuchillamiento.Todav�a ha tensi�n e incertidumbre en una ciudad que, poco a poco, empieza a recuperar la normalidad despu�s de que sus vecinos se atrincherasen en sus casas, con miedo a salir, este viernes. Ceuta tiene 83.000 habitantes y en un instante se repobl� con 50.000 inmigrantes. La mayor�a de los negocios de la ciudad cerraron para evitar saqueos. Los supermercados, las tiendas de ropa y los restaurantes bajaron sus persianas. Los pocos establecimientos de comestibles que se mantuvieron abiertos acumularon colas durante toda la jornada.