La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) anunció su rechazo unánime al proyecto denominado FIFA Forward Enterprise y de esta manera se sumó a la UEFA y la Concacaf, conformando un bloque mayoritario que amenaza con paralizar la estructura deportiva global. Desde la conducción del fútbol asiático manifestaron su total acompañamiento a las posturas ya expresadas por las confederaciones europeas, y de América Central/Norte, argumentando que la decisión que quiere tomar el presidente de la casa madre carece de toda factibilidad para congregar el consenso indispensable que demanda una transformación de semejante envergadura. El eje del reclamo radica en la falta de consultas previas a las federaciones asociadas antes de trazar el rumbo comercial, una metodología que, según explicaron, expone fisuras alarmantes en los mecanismos de toma de decisiones de la FIFA.
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La escalada de la disputa ante esta nueva medida instaló un escenario de incertidumbre total respecto al normal desarrollo de los campeonatos que se vienen en el calendario. La UEFA había sido la primera corporación continental en plantear la posibilidad extrema de retirar de la competencia oficial a todas sus selecciones afiliadas mientras el proyecto privatizador continúe en los despachos de análisis de la FIFA. Sin posicionarse claramente contra la creación de la FIFA Forward Enterprise (FFE) - empresa abierta a inversión privada que quedaría encargada de gestionar las actividades comerciales y de eventos de la FIFA -, la AFC anunció apoyar la posición de UEFA y Concacaf, también opuesta al proyecto, con el objetivo de “proteger el Mundial”. El plan de la FIFA, presentado el martes para sorpresa general, ha sido muy criticado desde entonces, tanto por su contenido como por la forma de anunciarse. La poderosa UEFA, que reúne a las 55 federaciones europeas y que acumula 7 de los últimos 10 títulos mundiales, amenazó el jueves “por unanimidad” con no participar en las próximas competiciones FIFA, incluidos los Mundiales, si no se renuncia al proyecto. Concacaf, que reagrupa a las 41 federaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, “rechazó la propuesta”. Las confederaciones africana (CAF) y oceánica (OCN) se mostraron menos críticas y pidieron a sus federaciones miembros que “examinaran” y “evaluaran” el proyecto. La concreción de una medida de fuerza de este calibre impactaría en lo inmediato sobre la Copa del Mundo Femenina Sub 20 que se disputará en Polonia durante septiembre, cita para la cual potencias de la talla de Estados Unidos, España, Inglaterra y Francia ya se encuentran clasificadas. FIFA asegura que mantendría el control exclusivo de esta empresa, así como “la autoridad exclusiva” sobre las decisiones en el fútbol, las competiciones, el calendario o el reglamento. Si el proyecto sale adelante, cada una de las 211 federaciones miembro podrían recibir un bonus extraordinario de 20 millones de dólares a principios de 2027, y la cifra para el período 2027-2030 pasaría de 8 a 20 millones de dólares. “Es una especie de chantaje”, destacó ayer la presidenta de la Federación Noruega Lise Klaveness, valorando que la FIFA “no necesita ese dinero”. En cuanto a Infantino, el patrón del fútbol mundial insiste en que se trata de una “ocasión dorada para dinamizar el desarrollo del deporte a escala mundial” ya que actualmente, en su opinión, “solo una parte demasiado débil del creciente valor comercial del fútbol llega a los actores de este deporte que más lo necesitan”. Infantino “es la persona equivocada” para dirigir la FIFA, valoró por su parte el primer ministro británico Andy Burnham, que definió como “una propuesta escandalosa”. FIFA solo lanzará el proyecto “si la mayoría de las asociaciones miembro decide apoyarlo”, y las federaciones tienen hasta el 19 de septiembre, según una carta enviada por Infantino a las 211 federaciones miembro, un “ultimátum” y “gobernanza mediante el miedo” en opinión de la UEFA. Este apretado calendario se explica también por los plazos electorales para Gianni Infantino, que busca su reelección en marzo de 2027. Un proyecto ahora convertido en voto de confianza para el dirigente, hasta ahora único candidato a la presidencia de la FIFA.










