En Argentina, 4.145.458 jóvenes de entre 18 y 29 años se encuentran en situación de vulnerabilidad: es decir, no acceden a educación más allá de la primaria, a bienes y servicios básicos o a una vivienda digna. De esa cantidad de personas (que representan el 48,9% de la población total de ese rango etario), casi 3 millones (2,99 millones) no cuentan con cobertura privada en salud, por lo que dependen únicamente del servicio público. Pero ese servicio público, al menos el que depende del presupuesto nacional, prevé atender menos pacientes que en 2025: así consta en el presupuesto 2026 y en sus proyecciones, que se pueden consultar en la página web del Ministerio de Economía.

El programa de Asistencia para la salud mental y consumos problemáticos, que se ejecuta a través del Hospital Nacional especializado “Lic. Laura Bonaparte”, por ejemplo, programó atender a 40 mil pacientes ambulatorios para este año (25 mil menos que en 2025) y 12 mil consultas de urgencias telefónicas (6.800 menos que en 2025). Las metas de acciones de prevención en la comunidad, que en 2025 preveían incluir a 5.000 personas, directamente desaparecieron del presupuesto. Sin embargo, la cantidad de pacientes que necesitan estos servicios, lejos de bajar, se incrementa: PERFIL ya había contado en otra nota cómo la angustia, la ansiedad y el sentimiento de pérdida del sentido de la vida habían aumentado considerablemente en los últimos doce meses. El motivo principal: los problemas económicos.