Ciudad de México (EFE).- El daño ambiental producto de un derrame de más de 70.000 litros de hidrosulfuro de sodio y cobre, que ocurrió cuando un tren de carga de Grupo México Transportes (Ferromex) se descarriló el pasado fin de semana en el municipio de Naco, en Sonora, deberá tener una reparación por parte de la empresa.
En un comunicado emitido este viernes, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) del Gobierno mexicano dijo que en cuanto a la responsabilidad de Ferromex «le ordenó la presentación de un plan de caracterización ambiental».
Este plan debe abarcar «al menos, tres kilómetros del cauce afectado y, con base en sus resultados, un programa de remediación, sujeto a la evaluación y aprobación de la autoridad ambiental».
También impuso «medidas de urgente aplicación para el retiro de los vagones accidentados y de la infraestructura ferroviaria contaminada».
Así como la implementación de «acciones adicionales de contención y limpieza y la presentación de evidencia documental y fotográfica que acredite el cumplimiento de las acciones».










