La FIFA decidió dar marcha atrás a su ambicioso plan de vender una participación del 20% de sus derechos comerciales del Mundial a inversores privados, una operación valorada en cerca de 20 mil millones de dólares. La iniciativa, que contemplaba la creación de una entidad llamada FIFA Forward Enterprise (FFE), fue descartada luego de una ola de críticas y oposición a nivel mundial.
El golpe más fuerte al proyecto llegó desde Europa. Dirigentes y federaciones vinculadas a la UEFA rechazaron tajantemente la propuesta e incluso advirtieron con un boicot a competiciones de la FIFA si se concretaba. La posible ausencia de potencias como Inglaterra, España o Alemania hacía inviable el modelo, debilitando su valor comercial.Además, otras confederaciones como la AFC también expresaron su descontento, cuestionando la falta de transparencia y el proceso de toma de decisiones dentro del organismo rector del fútbol mundial.El proyecto no solo generó rechazo externo, sino también dentro de la propia FIFA. Altos cargos criticaron la falta de claridad en la propuesta y el manejo del proceso, lo que intensificó la presión sobre el presidente Gianni Infantino.Incluso, el plan fue señalado por muchos como un intento de “vender el alma del fútbol”, al priorizar intereses comerciales por encima de la esencia deportiva, lo que provocó una reacción inmediata en distintos sectores del mundo futbolístico.La caída del proyecto representa uno de los momentos más críticos para la gestión de Infantino, quien ahora enfrenta cuestionamientos sobre su liderazgo de cara a las próximas elecciones en 2027.Más allá del revés económico, el episodio deja un mensaje claro: las principales potencias del fútbol mundial no están dispuestas a ceder el control del deporte a intereses privados, reafirmando que el fútbol debe mantenerse por encima de cualquier negocio.










