0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialAcabaron los Mundiales de fútbol y vinieron los incendios. Y en pleno fuego, apareció Zapatero y complicó las cosas. A eso le unimos un poco de profundización en la encíclica del Papa y ya tenemos conversación para el verano. David Zorrakino / Europa PressTengo un amigo que completa lo anterior añadiendo un rato de lectura diario. Lo hace con sentido crítico. Clasifica los libros en imprescindibles y prescindibles. Con los años, el sentido crítico se le ha agudizado y la estantería de libros imprescindibles se ha reducido.Estamos a finales de julio y esto trae consigo un sentido de urgencia con la impresión de que lo que no se acabe antes del 31 de julio no se acabará nunca.Me voy a 1964. Estoy en Boston, preparando el máster del IESE, que tiene que empezar el 15 de septiembre. Esto sí que es sentido de urgencia. El móvil no existe. Internet no existe. Las fotocopiadoras sí existen. Y el correo, con el franqueo correspondiente. Los documentos van y vienen. La fecha no se mueve. Como es otra época, las secretarias pasan por la peluquería.Al final, sin saber por qué -yo sí lo sé- , el 15 de septiembre a las nueve de la mañana empieza el primer máster de España. Luego empezarán otros, tan buenos o mejores que el nuestro. Nada nos quita que el nuestro sea el primero.Estamos en 2026. Me acuerdo perfectamente de los nombres de los 27 que empezaron. Me acuerdo de la única mujer que había en la promoción. Y de la secretaria que se casó con un alumno, previo paso por la peluquería (eran otros tiempos).No siempre las urgencias fueron malas. Yo he vivido las dos, las buenas y las malas. Y he aprendido a distinguirlas.Todo está en función del objetivo. Aquel era un objetivo bueno. Los nervios “porque sí” suelen ser malos. Con frecuencia sirven para cumplir con la fecha, a lo chapucero.Y ya hay mucho chapucero por la calle como para añadir uno más.
Fechas, por Leopoldo Abadía
Acabaron los Mundiales de fútbol y vinieron los incendios. Y en pleno fuego, apareció Zapatero y complicó las cosas. A eso le unimos un poco de profundización en la encíclica del Papa y ya tenemos conversación para el verano. Tengo un amigo que completa lo anterior...











