0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl término terapias avanzadas designa los medicamentos que usan células, genes o tejidos para tratar enfermedades modificando componentes biológicos del paciente. Son representativas de la orientación personalizada de la medicina.Son un ejemplo los CAR-T, medicinas oncológicas de último recurso que afinan el sistema inmunitario de un paciente concreto modificando genéticamente los soldados del sistema (linfocitos T) para que reconozcan y ataquen sus células cancerosas. Los CAR-T están en la frontera de la investigación oncológica tanto para extender su cobertura terapéutica como para fabricarlos a un coste asumible. Ana JiménezEl sistema de salud español incorpora nueve CAR-T. Siete, de empresas farmacéuticas –ninguna española– y dos, ARI-1 y ARI-2, del hospital Clínic, autorizadas por la Agencia Española del Medicamento bajo la exención académica permitida por la Agencia Europea del Medicamento. El ARI-1 fue el primer CAR- T desarrollado íntegramente en Europa que llegó al paciente y ha situado el Clínic en la élite académica en estas terapias. En los doctores Álvaro Urbano-Ispizua y Manel Juan querría reconocer a los miembros de un equipo numeroso y de gran calidad que lo ha hecho posible. Hasta ahora el Clínic ha administrado más de 700 CAR-T. El equipo ha ganado experiencia y el sistema de salud, un grado de sostenibilidad económica.El Instituto Carlos III quiere vaciar de contenido la sede en Barcelona del consorcio CerteraDesde el Instituto Carlos III, la organización de investigación estatal en salud (los prestigiosos CNIC y CNIO forman parte de él), ha habido interés en promover la investigación en estas terapias. En noviembre del 2022 hubo una convocatoria (Certera) para seleccionar entidades que, después, constituirían un consorcio que focalizaría el esfuerzo español en este ámbito. La resolución, rápida, seleccionó 45 (12 en Catalunya) y distribuyó recursos que contribuirían al futuro consorcio (más del 50% fue para Catalunya). Como era de esperar, el Clínic –y colaboradores– quedaron en la situación más destacada. Hasta ahí, muy bien. A continuación, y ya no tan bien, la constitución del consorcio se paraliza tres años. Hasta que en diciembre del 2025 aparece una convocatoria para determinar su sede física. Es un procedimiento abierto que se ha de hacer por ley, pero que incomoda al Carlos III, que lo tenía todo preparado para instalarla en Majadahonda. Aun así, el Clínic, con el apoyo de la Generalitat, presentó una propuesta que cumplía todos los requisitos. Se demostró que los procesos abiertos, y no controlados por alguien interesado directamente, sirven. Por acuerdo del Gobierno del 27 de enero del 2026, y recogiendo la resolución de la comisión consultiva evaluadora (formada por altos funcionarios), la decisión fue salomónica: la dirección administrativa en Majadahonda y la dirección científica en Barcelona. Del texto de la comisión: “Barcelona (Cataluña) presenta una elevada calidad científica y clínica con proyección internacional. Particularmente destaca la extraordinaria masa crítica, su liderazgo científico y la aportación mayoritaria de financiación al consorcio Certera”. Añade: “La elección de una sede principal, de carácter eminentemente administrativo, en Majadahonda, complementada con una dirección científica en Barcelona (Cataluña) constituye un modelo de vertebración territorial que permite maximizar las capacidades y optimizar los recursos”. Solución que podríamos considerar interesante y posible precedente para otras situaciones similares. Pero que no debió de gustar al Carlos III porque empezó una operación de vaciado del contenido de la dirección científica que culmina, de momento, con un borrador de convenio de constitución del consorcio en que se especifica, implícitamente, que la estructura de la dirección científica en Barcelona será inexistente y, explícitamente, que el director científico... ¡no será remunerado! Un desatino que es una falta de respeto hacia la comisión que tomó la decisión y hacia el Clínic. Espero que no se haga realidad y que si se hace, sea impugnable.Una exhortación al Carlos III: si quiere crecer, la fórmula más viable es la del CSIC de estar presente por todo el territorio. La concentración total de su estructura e institutos en Madrid no tiene razón de ser y carece de futuro.