Eric Fernando Gutiérrez Molina emigró de El Salvador a Estados Unidos buscando abrirse camino en la aviación comercial.Un exhaustivo operativo judicial que tomó cinco meses de investigaciones, labores de inteligencia y cooperación diplomática e internacional culminó con la desarticulación de la banda criminal conocida como “Los Goteros”. Esta organización delictiva es señalada por las autoridades colombianas como la responsable del robo y posterior homicidio del ciudadano estadounidense de origen salvadoreño Eric Fernando Gutiérrez Molina, de 32 años, en un trágico caso que generó conmoción tanto en Colombia como en El Salvador y la comunidad internacional a principios de 2026.El esclarecimiento de los hechos fue confirmado este día 31 de julio, oficialmente por el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, junto a mandos de la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación. PUBLICIDADSegún los informes oficiales de la investigación, el modus operandi de “Los Goteros” consistía en una cuidada estrategia de inteligencia social a través de plataformas digitales. La estructura delictiva seleccionaba meticulosamente a sus víctimas, enfocándose principalmente en ciudadanos extranjeros, en su mayoría pertenecientes a la comunidad LGBTIQ+, que se encontraban de paso por Medellín.Mediante perfiles falsos o administrados por integrantes de la red en aplicaciones de citas, los delincuentes entablaban conversación con las víctimas, ganándose paulatinamente su confianza con demostraciones de interés y amabilidad. La investigación por el asesinato de Eric Fernando Gutiérrez Molina, ciudadano de Estados Unidos de origen salvadoreño y auxiliar de vuelo de 32 años, derivó en la captura de tres presuntos integrantes de la estructura criminal Los Goteros - crédito @ManuelVillaMe/XUna vez consolidada la interacción virtual, coordinaban encuentros presenciales en zonas exclusivas y de alta afluencia turística, siendo el sector de El Poblado el punto principal para concretar las citas. PUBLICIDADFue precisamente en esta dinámica en la que cayó Fernando Gutiérrez Molina el pasado 21 de marzo de 2026, cuando acordó encontrarse con sus agresores en un establecimiento nocturno de la zona.Lo que inició como una salida nocturna ordinaria en la zona rosa de Medellín se convirtió en un ataque planificado. Tras reunirse en un local comercial de El Poblado, el salvadoreño y una acompañante se trasladaron horas más tarde junto a los sospechosos hacia un hotel del sector.En el interior del establecimiento hotelero, los integrantes de la banda suministraron secretamente a las víctimas sustancias químicas de alta potencia, mecanismo habitualmente utilizado por este tipo de estructuras y del cual deriva el seudónimo “Los Goteros” con el propósito deliberado de dejarlos en un estado de completa indefensión y anular cualquier posibilidad de resistencia.PUBLICIDADCon las víctimas incapacitadas, los delincuentes procedieron a saquear las finanzas del auxiliar de vuelo. Le despojaron de una cadena de oro de alto valor y accedieron de manera fraudulenta a sus aplicaciones bancarias para realizar transferencias y retiros de dinero, sumando un botín que superó los 30 millones de pesos colombianos ($9,683.59). Trágicamente, la dosis de la sustancia química y la agresión física contra el ciudadano de origen salvadoreño resultaron fatales. El dictamen forense practicado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses determinó posteriormente que la causa principal de la muerte de Eric fue asfixia mecánica, producida en el momento en que se encontraba indefenso.PUBLICIDADPosteriormente, con el objetivo de ocultar el crimen y entorpecer la acción de la justicia, los delincuentes trasladaron el cuerpo sin vida de Gutiérrez Molina en un vehículo hacia una zona boscosa y rural del municipio de Jericó, ubicado en el Suroeste antioqueño, a más de dos horas de Medellín. Allí abandonaron sus restos, los cuales fueron hallados por pobladores y autoridades cinco días después, el 28 de marzo de 2026. Entre tanto, la acompañante de la víctima fue abandonada en el sector de El Poblado, aún sumida en los efectos de las sustancias tóxicas suministradas.En un operativo coordinado entre la Policía Nacional y agencias internacionales, se logró la captura en Lima, Perú, de dos individuos acusados del homicidio de Eric Fernando Gutiérrez Molina, ocurrido en Medellín el pasado 21 de marzo.El hallazgo del cuerpo desató una compleja investigación interinstitucional liderada por la Policía Nacional de Colombia y la Fiscalía General de la Nación, articulada con agencias internacionales de inteligencia. Tras recolectar material probatorio, rastreos financieros y análisis de cámaras de seguridad, los investigadores lograron individualizar a los principales articuladores de la banda.PUBLICIDADLa presión de las autoridades provocó la huida de los sospechosos hacia el exterior. Sin embargo, el trabajo coordinado mediante notificaciones de INTERPOL permitió ubicar a los implicados:Andrés Felipe Peña Corrales (23 años): Señalado como uno de los autores materiales. Huyó inicialmente hacia Bogotá y cruzó las fronteras hacia Ecuador y Perú. Tras la emisión de una Circular Azul de INTERPOL, fue localizado en Lima, donde las autoridades peruanas procedieron con su expulsión hacia Colombia. A su llegada al país se hizo efectiva la orden de captura por homicidio agravado y hurto calificado y agravado.William Olave Gamboa (31 años): Sobre quien pesaba una Circular Roja de INTERPOL. Fue ubicado y retenido en territorio peruano tras haber escapado por la misma ruta fronteriza. Actualmente permanece bajo custodia en Lima a la espera de que concluyan los trámites diplomáticos para su extradición formal a Colombia.María del Carmen González (24 años): Capturada en territorio colombiano durante un procedimiento de registro y allanamiento en la ciudad de Montería (Córdoba). Según las pesquisas, la mujer no habría participado directamente en la escena del homicidio, pero desempeñaba un rol clave en la cadena financiera de la red, encargándose de la movilización, retiro y blanqueo del dinero sustraído a través de medios informáticos.Mientras las investigaciones policiales avanza y el caso toma un nuevo giro judicial con la captura de los sospechosos, la familia de Fernando mantiene intacta su búsqueda de justicia y respuestas tras el dolor irreparable de su pérdida.