El presidente Javier Milei anunció la creación de un "grillete fiscal", una iniciativa destinada a impedir por ley el déficit presupuestario y a establecer consecuencias directas para los responsables de las finanzas públicas. La medida prevé que, si el Congreso no corrige un resultado deficitario en un plazo determinado, los dirigentes políticos dejarán de percibir sus salarios, incorporando al Estado el principio de skin in the game, según el cual quienes toman decisiones deben asumir personalmente sus consecuencias.

Aunque presentada como una innovación para la Argentina, la propuesta tiene antecedentes internacionales. Uno de los más conocidos fue impulsado por el inversor Warren Buffett, quien planteó en Estados Unidos una regla que impediría la reelección de todos los legisladores si el déficit fiscal superaba el 3% del Producto Bruto Interno (PBI). El objetivo era desalentar el gasto público excesivo y alinear los incentivos políticos con la sostenibilidad fiscal.

Singapur, el modelo que combina incentivos y disciplina fiscal

Para la Argentina, Milei plantea un esquema más estricto, en línea con su política de equilibrio de las cuentas públicas. Especialistas también vincularon la iniciativa con el caso de Singapur, considerado uno de los ejemplos más exitosos de incentivos aplicados a la gestión pública.