| Por Hernán Bahos Ruiz |

Redacción Deportes (EFE).- España conquistó sin oposición y con números de desempeño superlativos la segunda copa del mundo de su historia en un torneo de difícil olvido y millonarios beneficios para los organizadores Estados Unidos, México y Canadá.

El 19 de julio, el MetLife Stadium de Nueva Jersey albergó la gran final, en la que un gol agónico de Ferran Torres en la prórroga puso fin al sueño de Argentina de enlazar el cuarto título, cuatro años después de sumar el tercero, y selló una carrera de Lionel Messi con 39 años y números personales de ensueño.

Segunda final del mundo con selecciones que hablan español, como ocurrió en la primera edición de 1930 entre Uruguay y Argentina, y única con una asistencia acumulada de 6,8 millones de aficionados a lo largo de los 104 partidos, es decir, una media de 99,7 por ciento de ocupación de los asientos dispuestos, según la FIFA.

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