Más de 70 toneladas más de su producción normal se han registrado en este país sorprendiendo a los demás países de Latinoamérica. Foto - Andina El maíz se mantiene como uno de los cultivos más importantes y producidos a nivel mundial debido a su gran versatilidad y elevado rendimiento agrícola. Su utilización abarca desde la alimentación humana hasta la producción de alimentos para el ganado, además de servir como materia prima para la industria alimentaria en productos como harinas, aceites, almidones y jarabes. También es un insumo clave para la fabricación de biocombustibles, como el etanol, y para diversos procesos industriales. Su capacidad para adaptarse a distintos tipos de clima y suelo facilita su cultivo a gran escala en numerosos países. La creciente demanda internacional ha sido otro de los factores determinantes en el incremento sostenido de la producción de maíz durante las últimas décadas. El aumento de la población mundial, el fortalecimiento de la actividad pecuaria y el desarrollo de la industria de los biocombustibles han impulsado su expansión agrícola. Como resultado, naciones como Estados Unidos, China, Brasil y Argentina concentran una parte significativa de la producción global. Estas economías se han consolidado como actores estratégicos en el mercado internacional del maíz gracias a su capacidad productiva y tecnológica.