Cada vez son más las personas que deciden cambiar el asfalto por la tierra, el ruido de la ciudad por el viento en la cara y la rutina por la adrenalina de un deporte de aventura. Ya sea domar las olas de la costa, perderse en un sendero de montaña en la Patagonia, o deslizarse en una pista de skate o snowboard, el contacto con el deporte al aire libre dejó de ser un hobby de pocos para convertirse en una filosofía de vida. Sin embargo, quienes dan los primeros pasos —o los que buscan subir de nivel— se encuentran rápido con el primer gran desafío: el equipamiento. En los deportes de acción y aventura, la ropa y los accesorios no son una cuestión de moda, son una cuestión de seguridad, rendimiento y comodidad. Una buena campera térmica, un calzado con agarre o una tabla adecuada hacen la diferencia entre una experiencia inolvidable y una pesadilla. El arte de equiparse bien (y la barrera de los costos) Para los amantes del trekking, marcas como The North Face, Montagne o Merrell son sinónimo de confianza: calzado que banca cualquier terreno y tecnología impermeable que te mantiene seco bajo la lluvia. Si lo tuyo va más por el agua o el asfalto, los nombres cambian pero la exigencia es la misma: la resistencia de Vans, la cultura urbana y extrema de DC Shoes, el diseño técnico para el agua de Quiksilver, Roxy y Reef.