Alcanza con mirar por unos segundos cualquier imagen satelital nocturna tomada sobre el mar Argentino para entender el grave daño ecológico que se viene manteniendo y agravando desde hace años. La mirada queda atrapada por un nutrido rosario de luces, tan intenso como el de una ciudad pequeña, cuyos reflectores "flotan" justo en el límite exterior de la plataforma continental. No es una ilusión óptica ni una fake news de las redes: son cientos y cientos de buques poteros de banderas inverosímiles, que merodean a baja velocidad una zona ubicada a unos 370 kilómetros de la costa patagónica. Justamente allí, en la milla 200, deja de regir la ley argentina y comienza la lucha por la pesca del más fuerte. RADAR. Imágenes de radar del barco de Greenpeace que muestran los buques pesqueros. Esa franja, bautizada popularmente como "milla 201", marca el límite exterior de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina, que se extiende 200 millas náuticas desde la costa. Hasta esa "frontera", el país mantiene derechos exclusivos de exploración y explotación de sus recursos pesqueros. Pero un paso más y empieza el "alta mar", regido por el principio de libertad de navegación y de pesca.
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