El proyecto de Gianni Infantino para vender una parte de la gestión de los derechos de los Mundiales, entre otros eventos, ha causado un terremoto en el mundo del fútbol. Un plan que es, además, casi inmediato: es decir afectará a la Copa del Mundo que coorganizará España junto a Portugal y Marruecos en el año 2030. Sin embargo, el plan de la FIFA se ha encontrado con un durísimo opositor: la UEFA, reunida este jueves de urgencia, amenaza con no participar en ninguna competición si la idea sale adelante.La iniciativa consiste en crear una nueva filial, FIFA Forward Enterprise (FFE), que manejaría las operaciones comerciales y los eventos de la organización, como el Mundial masculino. También el femenino y el Mundial de Clubes. Infantino valora dicha empresa en unos 20.000 millones de dólares –respaldado por datos de JP Morgan– y vendería un 20% de esta filial a inversionistas. Es decir, sacaría 4.200 millones en efectivo que se repartirían entre las distintas federaciones internacionales, siempre según el organismo futbolístico.La FIFA asegura que el proyecto solo se creará si cuenta con el apoyo de la mayoría de las 211 federaciones miembro –aunque en la práctica con más de un 50% podría salir adelante– y la aprobación del Consejo de la FIFA. El plazo para tomar una decisión, según The Times, es de algo más de un mes y medio. Es decir, Infantino tiene prisa.Para convencer a los asociados, el dirigente suizo apela directamente al bolsillo. Los más de 4.000 millones supondrán una cifra de 20 ‘kilos’ anuales garantizados para cada federación. «Es una decisión importante que está en vuestras manos. Si aceptáis esta oportunidad, cada asociación tendrá garantizado 20 millones a través del programa FIFA FAST Forward por los tres próximos ciclos, hasta 2038. Si decidís que no es el camino, el programa seguirá según lo planeado, con 10 millones por asociación», destacó Infantino en un mensaje enviado a las 211 federaciones.El rastro del dineroEl plan de Infantino lleva tiempo gestándose entre bambalinas y la gran amistad que le une con Donald Trump –que ha quedado claro durante el pasado Mundial y ha generado varias polémicas– tiene una gran importancia. El dirigente helvético admitió ayer en su explicación que JP Morgan está involucrada en el proyecto junto a la firma Thrive Eternal.Thrive Eternal es un fondo de capital de riesgo cuyo nombre que el gran público no conoce pero cuyo cofundador da que pensar. Se trata de Joshua Kushner, que pertenece a una de las familias con más influencia política en Estados Unidos y el hermano menor de Jared Kushner, que está casado con Ivanka Trump. Es decir, es el cuñado de la hija del presidente de EEUU, aunque ambos están ideológicamente muy lejos (conservador y republicano).Cómo afectaría la entrada de capital extranjero en el Mundial 2030 es una incógnita, pero es evidente que inversores como lo que se está hablando lo que buscan es la mayor rentabilidad posible. ¿Y en qué se traduce eso? Más partidos... y la ampliación del Mundial. El propio Infantino ya dijo hace unas semanas que la idea de ampliar el torneo a 64 equipos estaba sobre la mesa, una intención que cuadra con el nuevo proyecto.Todo ello con el Mundial 2030 coorganizado por España en el horizonte. Todo apunta a una Copa del Mundo aún más larga que la que acabamos de vivir –de 41 días– y con más partidos para saciar a los inversores.Cómo afectará a otros aspectos del Mundial es una incógnita. La entrada de gente asociada al entorno de Trump no parece ayudar en exceso a que la final se juegue en España, dadas las tirantes relaciones entre el presidente estadounidense y Pedro Sánchez en los últimos meses, a lo que hay que sumar la excelente relación Marruecos-EEUU. Eso sí, para la decisión sobre el gran partido mundialista todavía queda y todo puede cambiar en poco tiempo.Europa, en contraSe ha desatado una guerra y la UEFA es el opositor más duro que podía tener Infantino. El organismo dirigido por Aleksander Ceferin, reunido de urgencia este jueves, anunció que sus federaciones no participarán en las competiciones de la FIFA si el plan sigue adelante."Ninguna selección nacional de la UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan vigentes, a menos que dicha propuesta se haya abandonado por completo y se hayan dado garantías vinculantes de que la FIFA nunca más abrirá su gobernanza ni sus competiciones a la propiedad privada", aseveró la UEFA.