Castillejos (Marruecos) (EFE).- Marruecos ha reforzado la seguridad sobre la frontera de Ceuta, lo que no ha impedido que miles de personas se resistan a abandonar la zona y crucen por la costa al enclave español en medio de esporádicos brotes de violencia, en la crisis migratoria bilateral más grave desde 2021, que ha dejado al menos 18 muertos.
Las autoridades marroquíes han endurecido los controles en las últimas horas para bajar la presión sobre la frontera, pero miles de personas, en su mayoría jóvenes, se han refugiado en las colinas próximas y han llegado a lanzar piedras a las fuerzas de seguridad.
Resultado de estos brotes puntuales de violencia ha sido el incendio de un autobús a unos cientos de metros del paso fronterizo, cuyas causas se desconocen, y que no ha dejado víctimas.
En el mar, las fuerzas auxiliares marroquíes no han impedido el flujo permanente de personas hacia el espigón de Ceuta bordeando la costa, uno de los últimos escollos para pisar territorio español.
El problema alcanza también a Melilla










