María Jesús Montero será a partir de este sábado la nueva portavoz adjunta del PSOE en el Senado. El partido comunicó el lunes el cambio, según consta en el registro de la Cámara alta. La exvicepresidenta primera del Gobierno y exministra de Hacienda, que acudió ese día al registro del Senado después de dirigir la última reunión del curso de la ejecutiva federal del PSOE en lugar de Pedro Sánchez, que visitó la zona afectada por el incendio de la Vall d’Uixó (Castellón), sustituirá a la senadora asturiana María Fernández Álvarez, han adelantado fuentes socialistas a EL PAÍS.A la espera de que acate el cargo, la parte formal de su nombramiento por designación autonómica en una ceremonia que se hará previsiblemente en el primer pleno ordinario de septiembre, la vicesecretaria general de los socialistas y secretaria del PSOE andaluz ya es oficialmente senadora. La portavocía adjunta le facilitará a Montero no perder presencia en la arena política nacional y tampoco el aforamiento, aunque deberá compaginar sus nuevas funciones en el Senado con la de líder de la oposición en Andalucía. Un cambio abrupto después de haber formado parte los últimos 24 años de distintos gobiernos, desde 2002 en la Junta durante las presidencias de Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz, antes de su salto a la política estatal en 2018 con la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa.La nueva etapa política que Montero arranca, manteniendo un pie en Andalucía y el otro en Madrid, obligará al PSOE a gestionar una situación muy sensible a las puertas de un año electoral con generales, autonómicas y municipales. La cohabitación en el Senado de la número dos del partido con Susana Díaz y Juan Espadas, el actual portavoz, anticipa “morbo” y “expectación”, según el grado de retranca de distintos senadores. La última presidenta andaluza socialista perdió en junio de 2021 la secretaría general en unas primarias en las que el entonces alcalde de Sevilla ganó con más del 55% de los votos y casi 17 puntos más que la perdedora. Espadas firmó un año más tarde el peor resultado del PSOE en su gran bastión, perdiendo tres escaños (de 33 a 30) y bajando del millón de votos. Montero le relevó al frente de la federación a principios de 2025 después de unos meses de rumores en los que llegó a sonar como alternativa Juan Francisco Serrano, número dos de Santos Cerdán en el área de Organización de Ferraz.Sin embargo, Montero tampoco fue la solución: el 17 de mayo firmó un nuevo suelo histórico en Andalucía con 28 diputados, haciendo buenos los 30 de Espadas, el peor resultado de los socialistas hasta entonces. La decisión de apurar los plazos al máximo y permanecer en el Gobierno hasta que no pudo hacerlo más fue uno de los factores que penalizaron a la candidata. El resultado hundió más si cabe a una federación que pasó tiempos mejores y ya no es la máquina engrasada acostumbrada a ganar y que gobernó la comunidad más poblada de España durante 36 años. Un ejemplo: Montero instó el 3 de julio en el comité director, el máximo órgano del PSOE andaluz, a evitar las peleas en la elección de candidatos locales para las próximas municipales. “Cuantas menos primarias, mejor”, zanjó.El 23 de julio fue su primer pleno ordinario en el Parlamento de Andalucía. Montero encabezó el plantón de la bancada socialista: sus diputados abandonaron la sesión después de que el consejero de Presidencia, Antonio Sanz, para rendir cuentas por el incendio de Los Gallardos (Almería), con 14 fallecidos, afirmase que había ocasiones en las que “parece” que la oposición quería que se produjera un incendio para desgastar al Ejecutivo autonómico. Los representantes del PSOE se fueron en señal de protesta después de que la presidenta de la Cámara, Ana Mestre, no les concediera la palabra. Montero, que en abril acusó al PP del “uso torticero” del Senado tras obligarla a comparecer “por ser la candidata del PSOE en Andalucía”, ya ha presentado la declaración de bienes patrimoniales y rentas tras adquirir la condición de senadora. En la documentación aportada, comunicó un salario bruto mensual como portavoz socialista en el Parlamento de Andalucía, hasta su designación como senadora, de 5.070,86 euros. También informó de la percepción de otras rentas por un alquiler local anual de 4.500 euros. En cuanto a sus bienes patrimoniales, ha declarado tres viviendas, un local y un garaje al 50% en Sevilla adquiridos entre 2004 y 2006. Por dos de las viviendas tiene pendiente de abonar sendas hipotecas por una cantidad de 70.000 euros entre ambas.