Entrevista Exclusivo suscriptores En mayo, quien entonces presidía Acemi habló con EL TIEMPO sobre las claves para salvar el sistema de salud.Ana María Vesga, presidenta ejecutiva de Acemi, habla sobre la actual crisis financiera. Foto: César Melgarejo. EL TIEMPOPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD23.05.2026 22:35 Actualizado: 30.07.2026 17:56

El sistema de salud colombiano atraviesa una de las mayores crisis desde la creación de la Ley 100, marcada por un deterioro simultáneo en la atención a los pacientes, las finanzas del sector y la confianza entre los actores del modelo. Así lo advirtió Ana María Vesga, presidenta de Acemi, gremio de las EPS, en el mes de mayo, durante una entrevista con EL TIEMPO.EL TIEMPO republica esta entrevista tras el nombramiento de Ana María Vesga como nueva ministra de Salud por parte del presidente electo Abelardo De la Espriella, este 30 de julio.Vesga sostiene que las más de dos millones de quejas y reclamos registradas durante el último año, el aumento de las tutelas y las dificultades crecientes para acceder a citas médicas, cirugías o medicamentos evidencian un sistema bajo presión. LEA TAMBIÉN “El sistema enfrenta una crisis de atención, una crisis financiera y una crisis de confianza”, afirma Vesga. Por eso, desde el gremio, las aseguradoras desarrollaron el documento ‘Propuestas para la estabilización, recuperación y fortalecimiento del sistema de salud en Colombia 2026-2030’, con medidas directas que deben implementarse para la estabilización del sistema. Dicho documento, presentado en exclusiva por EL TIEMPO, propone primero estabilizar el sistema antes de abrir una nueva discusión de reforma estructural.La principal apuesta es la creación de un “puesto de mando por la salud” bajo una estrategia denominada “punta-pirámide”, enfocada en priorizar la atención de pacientes de alto riesgo como personas con cáncer, enfermedades huérfanas, trasplantados, crónicos, maternas y niños. Según Vesga, la recuperación operativa requiere recursos urgentes para corregir el rezago en la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y saldar las deudas pendientes por presupuestos máximos, una suma cercana a los 11 billones de pesos. “La UPC es a la salud lo que es el presupuesto a los gastos de una familia. Si la plata se calcula mal no hay cómo entregar fórmulas médicas, asignar citas, cumplir tratamientos o cuidar integralmente la salud de la gente”, asegura.Ana María Vesga, presidenta de Acemi. Foto:AcemiUno de los capítulos más críticos del documento se refiere a las EPS intervenidas y al impacto de las medidas adoptadas por el Gobierno. Acemi sostiene que las intervenciones no resolvieron los problemas de atención ni mejoraron la situación financiera de las entidades y, por el contrario, agravaron su deterioro. Según cifras citadas por el gremio, y que surgen de informes de la Supersalud, las EPS intervenidas deterioraron sus patrimonios en más de 320 % y aumentaron sus pasivos en 163 %, mientras hoy concentran más de 18 millones de afiliados. El documento también plantea medidas polémicas como depurar el régimen subsidiado para trasladar personas con capacidad de pago al contributivo, eliminar el tope de cotización de 25 salarios mínimos y trasladar a los maestros afiliados al Fomag al sistema general de salud. Para Vesga, el país debe asumir una discusión incómoda pero inevitable: cómo financiar un sistema de salud con recursos limitados y demandas cada vez más crecientes.En el documento ustedes aseguran que 2026 encuentra al sistema de salud en “uno de los periodos más complejos desde la Ley 100”. ¿Cuál es hoy, concretamente, el principal riesgo para los pacientes?El sistema enfrenta una crisis de atención, una crisis financiera y una crisis de confianza. Las quejas y reclamos, más de 2 millones en el último año, las tutelas y las múltiples historias que conocemos día a día dan cuenta de la dificultad que están teniendo las familias colombianas de acceder con oportunidad a una cita médica, obtener una autorización para una cirugía o recibir un medicamento. Las encuestas nos dicen que el deterioro del sistema de salud es la principal preocupación de los colombianos, muchas veces por encima de la seguridad. Esto se produce porque el sistema está acumulando un desfinanciamiento de años y a que, durante este gobierno la discusión política primó sobre la gerencia y las decisiones técnicas.¿Qué proponen ustedes para salir de esta crisis y en qué frentes se debe actuar?El gobierno debe atender la coyuntura. Hay una crisis que todas las campañas han reconocido. Se requiere con urgencia aliviar el sufrimiento de los pacientes y sus familias. Eso supone disponer de las capacidades del estado, financieras y de gestión para atender con prioridad lo que es urgente. Lo hemos llamado la estrategia ‘punta-pirámide’ que es la base de un “puesto de mando por la salud”. Allí debe haber capacidad resolutiva para, entre las aseguradoras y los prestadores, ejecutar las atenciones de la población que no da espera: pacientes con cáncer, crónicos, enfermedades huérfanas, maternas, niños.Eso requiere recursos, hay un atraso crítico con los prestadores y con la industria farmacéutica. Se propone ajustar la UPC retroactiva por inflación y pagar los recursos de presupuestos máximos que a pesar de las órdenes de la Corte Constitucional no se han recibido con oportunidad. Ambas cuentas suman cerca de 11 billones de pesos. Esos son recursos que, mediante giro directo y auditoría, ayudarán a recuperar la operación del sistema. LEA TAMBIÉN Ahora bien, esa es la coyuntura. Hay muchos temas estructurales que deben abordarse y que planteamos como propuestas para el fortalecimiento. Somos unos convencidos de las virtudes del aseguramiento y lo que ha contribuido a las mejoras en equidad en la población colombiana, pero sabemos que el sistema debe encontrar una mejor manera de llegar a los territorios, de aumentar la gestión en la prevención de la enfermedad, de ser más eficiente en el gasto y de conseguir la verdadera transformación digital, entre otros cambios.No creemos que sea necesaria una reforma estructural, creemos que es primordial estabilizar primero, convocar a un gran diálogo de todos los actores y sobre todo cumplir lo que dice la regulación extensa que tiene el sistema y que no se ha desarrollado a cabalidad.El gremio plantea priorizar pacientes con cáncer, enfermedades huérfanas, crónicas y trasplantes. Foto:Néstor Gómez - EL TIEMPOSobre las intervenciones de EPS e incluso devolver algunas a sus dueños. ¿Cómo evitar que esto sea interpretado como un “salvamento” a las EPS privadas?Lo primero que hay que decir es que las intervenciones históricamente han demostrado que no resuelven los problemas de atención y menos la salud financiera de las intervenidas. No hay un solo caso de una EPS que después de intervenida se haya recuperado. En eso el gobierno falló y expuso a 24 millones de colombianos a una crisis de atención sin precedente. Lo segundo es que el gobierno ha desatendido los múltiples llamados de la Corte Constitucional a financiar correctamente la UPC y eso deriva en los fallos judiciales que hemos conocido y que ordenaron la revocatoria de las intervenciones sobre Sanitas, Coosalud y Savia Salud. Allí se evidencia que el incumplimiento de los indicadores financieros que derivaron en la intervención de estas entidades, tuvo origen en el mal cálculo de la UPC. En términos jurídicos, “nadie está obligado a lo imposible” y lo que dicen estos fallos es que si yo (EPS) no recibo los recursos adecuados para atender a mi población, no puede cumplir ni con el patrimonio adecuado, ni con el capital ni con las reservas técnicas y por tanto no hay justificación en la intervención.Adicionalmente a ello , el daño causado durante el periodo de intervención ha sido mayor: Las EPS intervenidas deterioraron sus patrimonios en más de un 320% y aumentaron sus pasivos en un 163%. Estas no son cifras que puedan leerse de manera aislada. Representan atenciones no cumplidas, medicamentos no entregados, pacientes que sufren y familias que esperan.¿Qué EPS intervenidas considera ACEMI que podrían ser viables y cuáles deberían liquidarse?La situación de todas las EPS intervenidas es muy crítica. Acumulan un patrimonio negativo superior a los 16 billones y pasivos por mas de 20 billones, sin hablar de Nueva EPS de quien no se conocen estados financieros desde 2023. Todas están en causal de liquidación. El problema es que esas EPS hoy afilian a más de 18 millones de personas y tienen un enorme pasivo con clínicas y hospitales que hay que buscar cómo pagar. Entonces lo primero que hay que resolver es cómo garantizar la atención de la población. Habrá que hacer una completa reingeniería para ver cuales se capitalizan, cuales se fusionan, cuales se liquidan, entre algunas posibles soluciones.¿Cómo responderle a quienes sostienen que muchas EPS ya venían con problemas estructurales antes de las intervenciones?Es cierto. Hay EPS que venían mal y hay EPS que lo han hecho mal también. Eso no lo hemos negado nunca. Pero, si a una EPS con regular desempeño, se le designan 4 interventores en un periodo de 3 años y se le desfinancia, la posibilidad de que su situación empeore es total. Eso es lo que ha sucedido con las 9 EPS intervenidas en estos tres años, algunas de ellas de manera arbitraria e injustificada. LEA TAMBIÉN El documento calcula que se necesitan $9,57 billones adicionales solo para financiar adecuadamente el 2026. ¿De dónde debería salir esa plata en un contexto de estrechez fiscal?De ese monto que mencionas, estimamos que cerca de $5.29 billones pueden llegar desde ingresos presupuestales excedentarios a los aforos estimados por la ADRES por concepto de cotizaciones, reintegros, aportes departamentales, SOAT, Coljuegos y a una mayor.Los restantes $4.28 billones deberían financiarse con un mayor esfuerzo fiscal, recursos de capital, ahorros que se puedan generar a través de la optimización del gasto público o de reasignaciones desde otros sectoresSegún Acemi, el sistema necesita al menos 11 billones de pesos urgentes para recuperar su operación. Foto:Ronny Suárez - EL TIEMPO¿Qué consecuencias concretas tiene para los usuarios una UPC insuficiente?Todo. La UPC es a la salud, lo que es el presupuesto a los gastos de una familia. Si la plata se calcula mal no hay como entregar fórmulas médicas , asignar citas, cumplir tratamientos, cuidar integralmente la salud de la gente.El documento propone eliminar el tope de cotización de 25 salarios mínimos. ¿Eso no podría incentivar la evasión o desestimular la formalidad?No. Consideramos que es una medida equitativa, los colombianos que generan mayores ingresos tienen la posibilidad de aportar más a este modelo solidario en el que muchos colombianos de bajos ingresos acceden a servicios de primer nivel.Una de las propuestas más polémicas es depurar el régimen subsidiado y trasladar millones de personas al contributivo. ¿Cómo evitar que eso termine golpeando a hogares vulnerables?No estamos hablando de trasladar personas sin capacidad de pago. Estamos planteando una verdadera cruzada a la evasión al sistema de seguridad social. Apenas 1 de cada 4 colombianos realiza aportes directos, vía cotizaciones parafiscales a la seguridad social en salud y existen inconsistencias entre diferentes fuentes para clasificar adecuadamente la pobreza o la capacidad de pago de algunas personas.Según la información registrada en el Sisbén 4, existen más de 3 millones de personas en el régimen subsidiado con potencial capacidad de pago que deberían trasladarse al régimen contributivo.Acemi propone trasladar a los maestros del Fomag al sistema general de salud. ¿Por qué consideran que el modelo actual fracasó?Los colombianos hemos sido testigos de las denuncias constantes de los maestros por el deterioro en la prestación de los servicios de salud. Con este cambio, se estarían inyectando recursos adicionales por $4.85 billones al sistema general de salud. La atención de este grupo poblacional costaría, ajustado por rangos etarios, cerca de $2.03 billones de pesos, por lo que estaríamos hablando de recursos nuevos para el sistema de salud cercano a los $2.77 billones. Pero sobre todo estaríamos aliviando la mala atención que recibe hoy esa población. LEA TAMBIÉN La propuesta “punta-pirámide” busca priorizar pacientes según gravedad. ¿Qué tan deteriorado está hoy el acceso para que sea necesario un esquema de emergencia? ¿Cuáles son hoy las enfermedades o grupos de pacientes más afectados por la crisis?Pacientes con cáncer, pacientes crónicos, trasplantados, con enfermedades huérfanas. Maternas y niños en situación de riesgo.El documento pretende ser una hoja de ruta para los candidatos. Foto:ilustración con IA.¿Siente que en Colombia el debate sobre salud se volvió más ideológico que técnico?Sí, claro. La intención por dinamitar el rol que cumplen las aseguradoras ha tenido como consecuencia decisiones carentes de evidencia científica y resultados en salud. Nuestra propuesta para la gobernanza del sistema es clara en buscar garantías técnicas y científicas en la toma de decisiones para el sector. La despolitización de la salud es una condición innegociable para encontrar soluciones viables que requieren los pacientes.Usted habla de construir consensos sobre “qué sistema queremos y qué sistema podemos pagar”. ¿Cuál es la principal verdad incómoda que el país no ha querido discutir sobre salud?Colombia, como ningún país del mundo, puede financiar servicios y tecnologías ilimitadas con recursos finitos. La propuesta estructural que se plantea supone adoptar una lista positiva con evaluaciones y guías clínicas para definir qué será cubierto con recursos públicos. Es una discusión difícil y refleja la mayor tensión que tienen los sistemas de salud, pero hay que darla. Empecemos por hablar de los billones de pesos que paga el sistema en pañales, en transportes, en cuidado. En un país que se hace viejo es hora de pensar en un sistema nacional de cuidado con gobierno y presupuesto propio.Pensemos también en los fallos judiciales que han derivado en pagos millonarios de terapias y tecnologías no incluidas en el plan de beneficios. No es posible pagarlo todo, no es realista. Miremos entre todos, como compramos mejor, como adoptamos mejor la innovación y como diseñamos mecanismos de contribución en función de la capacidad de pago. Repito, no es una conversación fácil, tremendamente impopular que puede leerse regresiva, pero insisto, hay que darla si queremos un sistema sostenible en el tiempo.¿Las acciones del Gobierno del presidente Gustavo Petro nos llevará a que vamos a tener que pagar más por la salud?Hay datos oficiales que permiten anticiparlo: las ventas de Planes Voluntarios de Salud crecieron 46% en el periodo 2022-2025, mientras el gasto de bolsillo que reportan los hogares en la encuesta de calidad de vida subió 47%. Creemos que el bajo gasto de bolsillo en el país durante décadas, que ha sido un indicador positivo de este sistema, se está revirtiendo. Si eso sucede con quienes tienen disposición, la capacidad de pago está bien. Lo que no puede ocurrir es que los fallos del sistema deriven en un empobrecimiento de los hogares. LEA TAMBIÉN ¿Cree que, en caso de ganar el candidato del Gobierno, se incorporarán estas medidas? Es el único que no habla de una crisis de salud…Creemos que la crisis del sistema es tan evidente que negarla sería tapar el sol con un dedo. Cualquiera que sea el gobierno, el 7 de agosto tendrá que resolver el hoy y pensar en el mañana. Nuestras propuestas, así como los 14 consensos que la semana anterior entregamos a las 21 organizaciones del sector salud , son una caja de herramientas para cualquier gobierno,que reflejan la voluntad de trabajar con el que sea para aliviar a los pacientes, a sus familias y recuperar la normal operación del sistema.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.