El empleo asalariado formal profundizó su deterioro durante abril, en un escenario marcado por la pérdida de puestos en el sector privado y una nueva caída del poder adquisitivo de los ingresos. En paralelo, el salario mínimo acumuló una contracción real del 40% desde noviembre de 2023 y quedó por debajo de los niveles registrados antes de la salida de la convertibilidad.
Así se desprende del último informe del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL), perteneciente al Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), coordinado por los investigadores Roxana Maurizio y Luis Beccaria.
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Según el relevamiento, el empleo asalariado formal total disminuyó en aproximadamente 8.400 puestos durante abril, lo que representó una caída mensual del 0,1%. El retroceso fue más moderado que el registrado en marzo debido a que la pérdida de empleos privados fue parcialmente compensada por leves incrementos en el sector público y en casas particulares.
En abril había 9,97 millones de trabajadores asalariados registrados en la seguridad social. La cifra implicó una pérdida de 142.000 puestos frente al mismo mes de 2025 y de 330.000 empleos respecto de noviembre de 2023. El nivel actual resulta similar al observado en mayo de 2022.










