Las proyecciones de inflación que manejan los ciudadanos para los próximos doce meses comenzaron a mostrar una marcada distorsión según la región geográfica del país. De acuerdo con la Encuesta de Expectativas de Inflación de julio elaborada por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella, el promedio nacional subió a 35,8% (3,7 puntos por encima de junio), pero con un comportamiento muy disímil entre el centro del país y la zona metropolitana de Buenos Aires.
En el Interior del país, la expectativa anual se ubicó en un 32,3%. En contraste, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) la proyección saltó al 38,8% (+9 puntos en un mes) y en el Gran Buenos Aires (GBA) trepó al 43,2%, generando una brecha de más de diez puntos porcentuales entre las provincias y el conurbano bonaerense.
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¿A qué se debe la diferencia de expectativas?
La brecha de percepción entre el Interior y el AMBA no es casual y responde a la dinámica propia que vienen teniendo los precios clave de la economía cotidiana:








