Las redes criminales captan a menores en Honduras mediante plataformas digitales y falsas promesas.En Honduras, 96 víctimas de trata y explotación sexual fueron identificadas durante 2025, según la Comisión Interinstitucional contra la Explotación Sexual Comercial y Trata de Personas. (CICEST) Del total, 58 eran niñas y 19 niños, en un contexto en el que especialistas advirtieron sobre el impacto de estos delitos en la niñez.El caso de “Carmen”comenzó en un contexto de vulnerabilidad que fue aprovechado por quienes buscaron arrebatarle su tranquilidad, su seguridad y el derecho a vivir una infancia libre de violencia.Según relató a Infobae y con el acompañamiento de un psicólogo para salvaguardar su integridad, cuando llegó al proceso de atención, a través de terapias individuales y grupales, Carmen encontró herramientas para expresar lo que vivió, procesar sus emociones y avanzar hacia una nueva etapa. “Sé que aquí me van a cuidar”, expresa al referirse al espacio donde ha encontrado apoyo y seguridad.PUBLICIDADPoco a poco, comenzó a reconocer sus emociones, fortalecer su autoestima y recuperar la confianza que había sido afectada por la situación que enfrentó. Hoy puede sonreír, participar en terapias y comenzar a imaginar un futuro diferente, aunque las heridas que dejó la explotación aún forman parte de su historia.Durante el proceso de atención que recibió, especialistas identificaron que desde temprada edad había sido víctima de trata de personas con fines de explotación sexual. Desde entonces inició un proceso de recuperación que ha incluido atención psicológica, acompañamiento emocional y actividades orientadas a reconstruir su autoestima y recuperar la confianza en las personas mediante diversas organizaciones.PUBLICIDADEn el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas, este delito representa una de las violaciones más graves a los derechos humanos y que sus efectos pueden acompañar a las víctimas durante toda la vida si no reciben atención integral.Las redes criminales suelen aprovechar condiciones como la pobreza, la violencia intrafamiliar, la migración irregular, la desintegración familiar, la falta de oportunidades y, cada vez con mayor frecuencia, las redes sociales y plataformas digitales para captar a menores de edad mediante engaños y falsas promesas de empleo, estudio o una vida mejor.Una vez captadas, muchas víctimas son sometidas a explotación sexual, pornografía infantil, trabajo forzado, servidumbre, mendicidad obligada o matrimonios forzados, situaciones que les arrebatan su libertad y vulneran prácticamente todos sus derechos.PUBLICIDADMuchas niñas y adolescentes abandonan la escuela, se alejan de sus familias, desarrollan problemas de ansiedad, depresión y estrés postraumático, y enfrentan dificultades para reconstruir sus proyectos de vida. En muchos casos también cargan con el estigma social, lo que dificulta aún más su reintegración.Datos del Ministerio Público indican que entre 2018 y 2025 se presentaron requerimientos fiscales contra 402 personas por delitos relacionados con trata de personas, explotación sexual, pornografía infantil y otras agresiones sexuales. En ese mismo período, 207 personas fueron condenadas por estos delitos, aunque las autoridades reconocen que aún existe subregistro debido a que muchas víctimas nunca denuncian.PUBLICIDADFrancisco Morazán, Atlántida y Cortés concentran el 67% de las víctimas de delitos sexuales, con la pornografía infantil y la trata como predominantes. (Imagen Ilustrativa Infobae)De acuerdo a la procedencia de las víctimas el 26% son de Francisco Morazán, el 23% de Atlántida y el 18% de Cortés que registran, entre los tres departamentos, el 67% de los casos. La pornografía infantil y la trata con fines de explotación sexual representan cerca del 64% de los casos registrados ese año.La psicóloga Lilibet Mejía, quien trabaja y comparte su experiencia en estos casos explicó que uno de los mayores desafíos es ayudarles a comprender que aquello que experimentaron nunca debió formar parte de su vida.“El trauma es toda aquella situación que impacta de manera negativa la vida de una persona y rompe su sensación de normalidad”, detallóSegún la especialista, muchas menores no identifican inicialmente que han sufrido un trauma porque crecieron normalizando la violencia y la explotación.“Lo primero es explicar qué esperamos para una niña de su edad, qué es adecuado y qué no lo es. Poco a poco ellas comienzan a entender que muchas de las situaciones que vivieron nunca debieron ocurrir. Es entonces cuando empiezan a reconocer el trauma, porque durante mucho tiempo lo vivieron como si fuera parte de su vida cotidiana”, señala.PUBLICIDADLas redes de trata captan a menores de edad mediante engaños en contextos de pobreza, violencia intrafamiliar, migración irregular y uso de redes sociales. (Imagen Ilustrativa Infobae)Ese proceso terapéutico, agrega, requiere tiempo, paciencia y un entorno seguro donde las víctimas puedan expresar sus emociones, reconstruir la confianza y recuperar el control sobre sus propias decisiones.Historias como la de “Carmen” reflejan una realidad que, según organismos de protección de derechos humanos, requiere una respuesta más amplia por parte del Estado y de la sociedad.En el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas que se conmemora el 30 de julio de cada año, la Coordinadora de la Defensoría de la Niñez del CONADEH, Cándida Maradiaga indicó que el Estado hondureño debe poner en práctica acciones de prevención, denuncia y protección, para garantizar que la niñez crezca en entornos seguros, libres de violencia, explotación y cualquier forma de vulneración de sus derechos, explico a Infobae.PUBLICIDADAsí mismo, Infobae busco la reacción de la Comisión Interinstitucional contra la Explotación Sexual Comercial y Trata de Personas (CICEST) y conocer los avances durante el 2026, no obtuvimos respuesta.