En el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no todo se ha tratado de drogas y armas. Desde sus orígenes, para sostener sus lucrativos negocios y diversificar su portafolio criminal, la organización delictiva fundada por Rubén Oseguera Cervantes, El Mencho, puso en marcha meticulosos esquemas financieros que le permitieron blanquear las acaudaladas ganancias de procedencia ilícita que comenzaban a generar. Poco a poco, las transacciones que realizaban en el sistema financiero mexicano y en el estadunidense comenzaron a encender las alertas de autoridades de ambos lados de la frontera, las cuales revelaron como, en las costas del Pacífico, el también llamado cártel de las cuatro letras buscó aprovechar una de las actividades económicas más rentables: el turismo. Si bien fue en el sector hotelero donde el Departamento del Tesoro ha identificado parte de las operaciones financieras de lavado de dinero del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), años después dicho rubro se convirtió también en una oportunidad para poner en marcha otra lucrativa e ilícita actividad: los fraudes de tiempos compartidos. Aunque en un inicio dichas actividades se concentraron en las costas de Jalisco, su expansión también se ha identificado en otros destinos turísticos que se extienden a lo largo del Pacífico mexicano.El Hotelito Desconocido y Los Cuinis
Red de fraudes y lavado de dinero del CJNG en hoteles de México
El cártel de las cuatro letras ha extendido sus tentáculos en algunos de los destinos turísticos más populares del Pacífico mexicano.








