Más de un siglo de vida pasan como un rayo por los ojos de José Flores Flores, un agricultor costarricense de 119 años que se volvió noticia desde que un grupo de investigadores y demógrafos se dieron a la tarea de certificarlo como el hombre más longevo del mundo.Según el Registro Civil de Costa Rica, Flores nació el 11 de julio de 1907 en Guanacaste. Ese documento respalda el trámite que sus familiares impulsan ante el Gerontology Research Group (GRG), organización con sede en Estados Unidos que certifica y estudia a los llamados supercentenarios, personas mayores de 110 años.Flores vive en una vivienda de madera y zinc en Obandito de Sardinal, provincia de Guanacaste, mientras familiares e investigadores reúnen documentos para solicitar su certificación como la persona viva de mayor edad del planeta. Así lo reportó el diario español El País en un reportaje publicado el 29 de julio.José Antonio Rabadán, doctor en Gerontología por la Universidad de Alicante y responsable de más de 70 visitas a personas centenarias en Guanacaste, respalda el proceso. El expediente de Flores incluye, además del registro civil, una copia de su acta de bautismo firmada en 1907 por el obispo Luis Leipod. "Hay un archivo muy completo que da toda la credibilidad a la vida de José, con documentos oficiales y verificados", afirmó Rabadán a El País.El título Guinness al hombre vivo más longevo pertenece actualmente al brasileño João Marinho Neto, de 113 años, verificado el 1 de abril de 2026 por la organización LongeviQuest en Apuiarés, Brasil, con una edad de 113 años y 178 días desde su nacimiento el 5 de octubre de 1912. Si la edad de Flores se confirma, lo superaría por seis años. El registro de la persona viva de mayor edad, sin distinción de sexo, corresponde a la británica Ethel Caterham, quien cumplirá 117 años el 21 de agosto. El récord histórico lo mantiene la francesa Jeanne Calment, fallecida en 1997 a los 122 años y 164 días.Flores vive junto a su nieta Hellen Flores, quien combina el cuidado de su abuelo con cursos de atención a personas mayores. La familia recibe unos 150.000 colones mensuales (unos 330 dólares), una octava parte del ingreso promedio de los hogares costarricenses. "Aquí él tiene la última palabra sobre sus cosas", dijo Hellen Flores a El País.Pese a las limitaciones económicas, Flores mantiene buena salud: usa andador para desplazarse, tiene dificultades auditivas y desgaste en las rodillas, pero conserva el apetito y el buen ánimo. Atribuye su longevidad al trabajo constante, la fe religiosa y una alimentación saludable. Su esposa, Ofelia, murió a los 71 años.La “zona azul” de Centroamérica que maravilló a un científico estadounidenseLa vivienda de Flores se encuentra cerca de la península de Nicoya, identificada por el investigador estadounidense Dan Buettner como una de las cinco "zonas azules" del mundo, regiones con alta concentración de personas centenarias, junto con Cerdeña (Italia), Ikaria (Grecia), Okinawa (Japón) y Loma Linda (California, Estados Unidos). Jorge Vindas, fundador de la Asociación Zona Azul de la Península de Nicoya, aclaró que Flores no proviene directamente de esa zona, pero comparte parte de su estilo de vida, marcado por redes familiares, alimentación orgánica y actividad física constante.Un estudio del demógrafo Luis Rosero-Bixby, de la Universidad de Costa Rica, publicado en la revista Demographic Research, confirmó una esperanza de vida excepcionalmente alta a los 60 años entre los hombres costarricenses, sin la relación esperada con el nivel socioeconómico; entre los varones, la tendencia incluso se invierte. El propio Rosero-Bixby advirtió que esa ventaja de longevidad se reduce en las generaciones nacidas después de la década de 1930, en un contexto de expansión turística y caída de la natalidad en la región.El resultado del trámite ante el GRG aún no tiene fecha definid, pero Rabadán se mostró confiado en declaraciones al medio español en una respuesta favorable, aunque prefirió no adelantar plazos.