NoticiaLaura Pérez es una cantautora bogotana que escribe sobre el amor desde lo cotidiano y retrata la vida con la magia de lo simple y el acento rolo.Laura Pérez en la grabación de 'La Chinita:en vivo' Foto: CORTESÍA LAURA PÉREZ30.07.2026 09:54 Actualizado: 30.07.2026 09:54
‘La chinita’ lo es todo menos pequeñita, como lo sugiere su apodo. Si algo la caracteriza es que siente la música profundamente, se fija en los pequeños detalles y conversa con la sensibilidad para componer sus canciones. Está convencida que hay una magia especial en el detrás de las cosas, y el reto está en encontrarla.En un momento en el que muchos artistas jóvenes le apuestan al próximo sonido novedoso, Laura Pérez va en contracorriente. Con apenas 25 años, esta bogotana ha construido una propuesta musical que mira hacia atrás y recupera sus raíces: boleros, baladas, esencia latinoamericana y letras cargadas de la simpleza de la vida, que a veces resultan siendo las más bellas.Lo cierto es que la gente está escuchando y conectando con sus letras. Laura Pérez en medio de la grabación de 'La Chinita: en vivo' en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán. Foto:CORTESÍA LAURA PÉREZSu música suma más de 135 mil oyentes mensuales en Spotify, sus covers comenzaron a circular con fuerza en TikTok y su primer álbum, La Chinita, ya tiene versión en vivo. A eso se suma un nuevo logro: dos fechas de concierto en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán el 30 y 31 de julio de 2026, una meta que se traduce en conectar con miles de personas que, al oír sus canciones, se transportan a historias de amor compuestas con naturalidad.Sin embargo, antes de cualquier cifra, Laura Pérez es —como ella misma dice— “una muchacha de Bogotá que se enamoró de la música desde chiquita”. LEA TAMBIÉN La primera guitarra y una salsaDesde muy pequeña, Laura se sintió conquistada por la música. Jugaba a imaginarse las historias que había detrás de las canciones. Una de las que más recuerda es la salsa romántica Cómo te hago entender de Roberto Roena, que prometió dedicar la primera vez que se enamorara.“Pensaba mucho en eso. En ese momento en el que uno crece y puede regalar canciones tan bonitas”, señala. Años después, esas fantasías se convertirían en un sueño cumplido al prestar sus propias letras para que otros las usen como grandes dedicatorias de amor.Laura empezó a tocar la guitarra a los 11 años. Su papá también tocaba y la curiosidad terminó convirtiéndose en su refugio. “Se volvió un lugar seguro”, recuerda. “Yo quería tocar guitarra para poder acompañarme mientras cantaba”.A los 18 años empezó a estudiar música y se graduó como maestra con énfasis en ejecución y canto latinoamericano. En esta etapa se enamoró por primera vez, y de allí surgió una necesidad de decir lo que sentía. Fue entonces cuando hacer canciones se convirtió en su manera de confesarse y en el modo más transparente para materializar sus sentimientos. Laura Pérez tocando la guitarra al ritmo de sus canciones que combinan bolero, balada y pop. Foto:CORTESÍA LAURA PÉREZUn diario en cancionesLaura describe su música como “un diarito de la vida”, cargado de sensibilidad y de pequeños detalles. En sus canciones el amor aparece una y otra vez. Ella misma dice que puede parecer un tema simple, aunque enseguida lo corrige: para ella hay algo especial en enamorarse de todo y de nada, tantas veces como sea posible, para contar historias que tengan principio, nudo y desenlace.En sus influencias musicales palpita un sentir latinoamericano: Juan Luis Guerra, Mercedes Sosa, Andrés Cepeda y Carlos Vives. Más adelante llegaron artistas como Vicente García, Silvana Estrada y Juan Pablo Vega, que terminaron afinando su oído hacia un terreno entre el indie pop y la canción de autor.Eso sí, casi todo en español.“Cuando uno no entiende bien una letra en inglés es más difícil conectarse. En cambio, en español uno siente todo más directo”, comenta. LEA TAMBIÉN La historia detrás de ‘La chinita’El nombre de su primer álbum nació de una forma muy suya de llamar, con cariño, a las personas que la rodean. “Mis chinitos me empezaron a decir ‘la chinita’, y entonces pensé que el disco debut podía llamarse así”, cuenta Laura.El resultado fue un álbum que mezcla géneros latinoamericanos —bolero, bossa nova y balada pop— pero con una identidad muy bogotana que, desde el principio, se convirtió en su fuente de inspiración.La belleza de los paisajes de Bogotá, en medio del caos y sus matices, la hizo entender que es una ciudad multicultural donde conviven todas las regiones del país y aterrizan todos los géneros musicales.Precisamente, su disco intenta responder a la pregunta: ¿a qué suena Bogotá?, así que decidió nutrirse —lejos de los clichés— y nombrar su ciudad desde la cotidianidad de su lenguaje.“En las canciones digo cosas que uno dice aquí: ‘porfa’, ‘sumercé’, ‘arrunchémonos’, ‘compremos un carrito’. Quería que el disco tuviera ese pedacito de Bogotá”, relata.Laura Pérez durante la producción de 'La Chinita: en vivo'. Foto:CORTESÍA LAURA PÉREZVolver a la raízEl regreso de los ritmos tradicionales entre artistas jóvenes no es casualidad. “Creo que tenemos hambre de raíz”, dice. “Como ganas de volver a sentirnos parados en un lado”.Durante un tiempo —explica— todos parecían buscar lo nuevo, lo inmediato, el sonido más moderno. Pero algo empezó a cambiar. Las nuevas generaciones tienen un arraigo particular a la nostalgia, a esos ritmos que escuchaban mamá y papá y que logran devolver el tiempo para hacerlos sentir más vivos. Una lógica diferente a la del “chispum” novedoso.“Esos géneros han durado tanto porque tienen magia. Y cuando uno vuelve a ellos, siente algo distinto”, asegura.Por eso su música se mueve entre lo contemporáneo y lo clásico, sin preocuparse demasiado por encajar en una etiqueta y más bien dejándose llevar por los géneros que la hacen sentir cómoda. LEA TAMBIÉN De TikTok a los escenariosAunque su proyecto nació desde la composición, uno de los momentos que marcó su carrera ocurrió en redes sociales cuando un TikTok cantando Buenos días —publicado antes del lanzamiento oficial de la canción— empezó a tener grandes interacciones.A partir de ese video hubo un antes y un después en su audiencia. Algo parecido había ocurrido antes con dos covers que se volvieron virales, pero esta vez la gente estaba escuchando sus propias canciones. Ese momento la motivó a continuar su camino como cantautora y a plasmar sus letras en el corazón de quienes la escuchen.En 2025 lanzó La Chinita y meses después, en junio, llevó el disco al escenario en un concierto que terminaría convirtiéndose en La Chinita: en vivo, un registro grabado durante esa presentación.Laura Pérez y su equipo de producción en 'La Chinita: en vivo'. Foto:CORTESÍA LAURA PÉREZEl proceso técnico fue exigente y la retó a estar pendiente de las mezclas, los arreglos, la grabación en consola y las revisiones con audífonos por todos lados, pero el resultado dejó algo que Laura valora especialmente: “Cuando sea viejita voy a poder ver esa vuelta y decir: ‘ay, qué nota’”.El escenario es, de hecho, uno de los lugares donde más disfruta su trabajo, pero también el que le ha enseñado a controlar los nervios y a dejar de torturarse desde antes. Se siente muy afortunada, sin embargo, a la vez es una experiencia impresionante que la hace dudar de sí misma.Por eso no sorprende que ahora esté concentrada en cerrar esta etapa con sus conciertos, en un duelo constante con la incertidumbre para demostrarse que es capaz de lograr su sueño musical. LEA TAMBIÉN Perderse para volverHay momentos en los que crear también significa perder el rumbo, quedarse en silencio o dudar de lo que antes parecía claro. De uno de esos momentos nació Tinta y guitarra, una canción que Laura escribió cuando empezó a sentir que se estaba alejando de sí misma.El cierre del disco coincidió con un momento personal complejo para ella y le generó un bloqueo fuerte para escribir. En esta última canción que compuso antes de esa pausa desborda lo que sintió en una conversación bastante íntima con una amiga que acababa de terminar una relación.Su amiga le hizo pensar en algo que también le estaba pasando a ella: la sensación de haberse perdido a sí misma.“Ella decía: ‘no puedo creer que me fui tan lejos de mí’. Y cuando la escuché, me sentí igual”, relata.La canción terminó siendo una especie de carta de perdón por haberse ido tan lejos de sí misma sin darse cuenta y de la búsqueda de su sonrisa. De hecho, su frase favorita de la canción es “me quiero saber tu risa de memoria” porque desea recuperar su conexión por las letras y recordarse que su forma de sonreírle al mundo es a través de sus canciones. Laura Pérez sonriéndole a su público durante la grabación de 'La Chinita: en vivo'. Foto:CORTESÍA LAURA PÉREZAhora está volviendo poco a poco a la composición. Con paciencia.Si alguien escucha su música, Laura no espera que sienta algo específico, prefiere lo contrario: que sientan lo que necesiten sentir. Una canción feliz puede recordar a alguien y volverla triste. Una canción triste puede acompañar una alegría. La música, dice, no debería tener instrucciones. Si algo quisiera dejarle a quienes la escuchan —a sus chinitos— es que no pierdan la naturalidad.“Que hagan lo que hagan sin dejar de ser ellos. En sus trabajos de oficina, en el arte, en lo que sea”, asegura.Quizá ‘la chinita’ no sea solo una forma peculiar de nombrarse a sí misma, sino una manera de retratar esa curiosidad inmensa de niña que Laura se ha negado a dejar morir a lo largo de su proceso creativo. La atesora con cuidado y se resiste a que abandone su cuerpo de cantautora, hecho de letras de amor y de un abrazo constante a sus raíces.María Camila Sarmiento TribiñoEscuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









