El doctor en biología Laureano Bragado será uno más de los 6.000 investigadores que, según la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, dejen el sistema científico de Argentina en dos años y medio de gobierno de Javier Milei. Son las cifras con las que la Academia alerta sobre una fuga de cerebros. El Gobierno las niega. Pero Bragado se convertirá pronto en otro científico emigrado: se irá a Harvard porque, dice, aquí no tiene presente.
Bragado, biólogo del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias, resume su experiencia: “Gané un concurso para ser investigador asistente y nunca me dieron el alta. Y quizás algún día ocurra, pero este gobierno no promete, no cumple. No logramos ingresar mucha gente que está en esa situación. Y además hay otro problema, que hay un desfinanciamiento gigante en cuanto a hacer experimentos: no hay subsidios ya nacionales, que nosotros teníamos antes mucho”.
El gobierno de Milei aplica la motosierra a casi todo el sector público con el doble objetivo de reducir la inflación y achicar el Estado. La inversión en ciencia pasó del 0,3% del PBI —un tercio de la que destina Brasil— a apenas el 0,1%. También emigran otros científicos que enseñaban en la universidad pública y trabajaban en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que hoy funciona bajo custodia policial para evitar protestas.










