Ceuta vive este jueves una nueva jornada de fuerte presión migratoria después de que miles de personas hayan intentado acceder a la ciudad autónoma desde Marruecos cruzando a pie por el espigón fronterizo y también a nado por distintos puntos del perímetro marítimo. Las imágenes muestran un flujo continuo de personas entrando en Ceuta mientras la Guardia Civil mantiene un amplio despliegue para tratar de contener las entradas, sin éxito.La situación se produce tras varios días de llegadas irregulares por mar. Según el Gobierno ceutí, entre 1.500 y 2.000 personas han accedido a la ciudad en los últimos diez días, una cifra que, asegura, ha desbordado la capacidad de atención y acogida de la ciudad autónoma. Ceuta ha solicitado al Gobierno de España que proceda al cierre de la frontera con Marruecos como una medida "urgente e inaplazable" y el despliegue del Ejército debido a la entrada de miles de migrantes marroquíes.El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha calificado el escenario de "absoluta emergencia humanitaria y social" y ha reclamado al Ejecutivo central que active la declaración de "emergencia nacional" y establezca un "mando único" para coordinar la respuesta. El Ministerio del Interior ha rechazado esa posibilidad al señalar que la legislación de Protección Civil no contempla esa figura para crisis migratorias, aunque afirma que reforzará los recursos de seguridad y asistencia humanitaria.En algunos puntos del perímetro, numerosos migrantes lograron aproximarse a la alambrada y al espigón bordeando las colinas cercanas, mientras otros se lanzaban al mar para intentar alcanzar Ceuta por la costa. La Policía marroquí estableció controles y realizó varias detenciones, aunque sobre el terreno continuaban llegando grupos de forma ininterrumpida, según pudo comprobar EFE.El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajará este viernes a Ceuta para seguir la evolución de la situación junto al presidente de la ciudad, la Delegación del Gobierno y los mandos de la Policía Nacional y la Guardia Civil. El episodio coincide con la celebración en Marruecos del 27 aniversario de la entronización de Mohamed VI, una circunstancia cuya posible relación con la concentración masiva de personas las fuerzas de seguridad aseguran desconocer por el momento.