El vocero presidencial, Adrián Ravier, le puso al dólar un precio para los próximos meses del que nadie estaba hablando. Al menos en voz alta: en empresas de distintos rubros de la economía aseguran que $1800 es un valor base con el que lograrían mejorar la competitividad para las exportaciones. Pero, la contracara de la inflación con los niveles de consumo actuales sería una consecuencia no deseada en un contexto de demanda en caída.

Con la moneda estadounidense orbitando los $1500, el sector privado argentino está al borde de perder competitividad respecto del año pasado y de ampliar la profunda brecha negativa frente a los altos niveles con los que inició el año 2024. El Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) —el termómetro que mide la relación con los principales socios comerciales—, que se ubicaba cerca de los 80 puntos para principios de 2025, hoy marca en torno a los 86 puntos. El nivel arrastra una caída frente a los casi 94 puntos que el índice ostentaba en enero de este año. Una señal de atraso cambiario y en consecuencia, de que los bienes y servicios producidos en el país se volvieron más caros en dólares.

El campo y la industria frente a los costos en dólares