Begoña Gómez ha dado un giro de 180 grados a su estrategia de defensa. La mujer del presidente del Gobierno ha decidido dejar al que hasta ahora era su abogado, Antonio Camacho, para fichar a un penalista experto en derecho económico capaz de convencer a un jurado popular. Fuentes jurídicas consultadas por El Confidencial aseguran que el perfil del abogado elegido por la esposa del presidente, Jaime Campaner, responde al nuevo escenario al que se enfrenta Begoña Gómez. Destacan su experiencia en procedimientos con jurado popular y en delitos económicos, dos especialidades que consideran determinantes en el caso de la mujer de Pedro Sánchez. Después de más de dos años desde que empezara la instrucción, el horizonte penal de la mujer del líder del PSOE ha cambiado drásticamente. La Audiencia Provincial de Madrid ha avalado su procesamiento por delitos de tráfico de influencias y malversación, además de apoyar la decisión del juez Peinado de someter a Begoña Gómez y a su asesora al escrutinio de un jurado popular. Ante este escenario, algunos compañeros de profesión celebran la decisión de Gómez de elegir a un letrado "con tablas en los juzgados" y con "reconocida" experiencia en procedimientos con jurado popular. "Ante un jurado debes poder comunicar, conectar y ser pedagógico en la medida de lo posible... No te garantiza nada, pero es una premisa irrenunciable", comentan. TE PUEDE INTERESAR Otras voces consultadas critican que la mujer del presidente no tomara la decisión de dejar al exministro del Interior, sobre el que destacan que, pese a ser un gran jurista, no tiene tanta experiencia en los juzgados. "Camacho puede ser muy técnico, pero en mi opinión para este tipo de casos se necesita un perfil más peleón, capaz de convencer a un jurado", comenta otra de las fuentes consultadas. "Ya no necesita a un letrado alineado ideológicamente" En esta situación, los expertos insisten en que Begoña Gómez ha tomado una buena decisión al optar por un abogado con experiencia en derecho penal económico, más que un perfil más afín políticamente. "Ya no necesita a un letrado alineado ideológicamente", sino un letrado que esté acostumbrado a "patear los juzgados" y conozca de primera mano cómo funciona el día a día en las salas. "Ahora lo que necesita no es un perfil técnico para convencer a un juez, sino alguien que pueda convencer a un jurado", destacan. TE PUEDE INTERESAR Según las fuentes consultadas, uno de los puntos más importantes para conseguir el máximo número de votos exculpatorios es tratar de ganarse el favor de la persona más relevante del jurado. "Para ello, es necesario conocer las técnicas para detectar cuál es la persona más influyente del jurado y saber cómo esa persona luego puede convencer al resto", añaden. Pese a este cambio de estrategia para tratar de defenderse ante la petición de 13 años de prisión solicitada por la acusación popular, fuentes cercanas señalan que desde el entorno de Begoña Gómez están "satisfechos" con el trabajo desempeñado por Antonio Camacho hasta la fecha. De este modo, la decisión respondería a un cambio de estrategia procesal motivado por la nueva fase de la causa. El letrado Jaime Campaner es conocido por su experiencia en casos con jurado popular y por liderar defensas con delitos económicos. Entre otros casos, el abogado destaca por su labor como defensa en el caso Nóos donde logró la absolución de Salvador Trinxet, acusado de ser el cerebro internacional de la trama, o por representar a uno de los hijos del expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, cuyo caso está pendiente de sentencia. TE PUEDE INTERESAR Campaner también es conocido por haber ejercido como letrado del FC Barcelona tras haber sido fichado por Joan Laporta y por ejercer como defensor en casos de agresión sexual, entre los que destaca el caso de Rafa Mir, condenado por violación. En el ámbito internacional, ha defendido, entre otros, a Nadine Heredia, ex primera dama de Perú, y a Giovanni di Stefano, abogado de Sadam Hussein, en un proceso de extradición auspiciado por Tony Blair. La mujer del presidente se enfrenta a una petición de 13 años de prisión y 20 años de inhabilitación por presuntos delitos de malversación y tráfico de influencias. Su mejor opción es tratar de convencer de su inocencia —o de que no existen motivos suficientes para condenarla— a al menos tres miembros del jurado. La ley obliga a que exista un mínimo de siete de los nueve votos para condenar a una persona, pero solo basta con tres para bloquear una condena. Por el contrario, para que el jurado emita un veredicto de no culpabilidad y la resolución sea absolutoria, se necesita que cinco miembros del jurado voten en contra de una condena. Begoña Gómez ha dado un giro de 180 grados a su estrategia de defensa. La mujer del presidente del Gobierno ha decidido dejar al que hasta ahora era su abogado, Antonio Camacho, para fichar a un penalista experto en derecho económico capaz de convencer a un jurado popular.