Actualizado Mi�rcoles,
julio
22:50El pasado 19 de julio, la silla vac�a de Aleksander Ceferin en el palco del MetLife Stadium de Nueva Jersey fue la met�fora de una guerra que ven�a larv�ndose desde tiempo atr�s y que hoy amenaza el futuro del f�tbol. El presidente de la UEFA no dud� en boicotear la final de la Copa del Mundo, el sanctasanct�rum de Gianni Infantino, su hom�logo en la FIFA. Apenas 10 d�as despu�s de aquel plant�n, Infantino ha respondido con su proyecto de privatizar la Copa del Mundo. Y a ese �rdago, Ceferin piensa responder donde m�s le duele a su gran enemigo.La UEFA ha convocado una reuni�n a finales de esta semana para estudiar medidas contra la FIFA. La m�s contundente, seg�n ha podido saber este peri�dico, ser� el boicot de las selecciones europeas femeninas al Mundial 2027, que se celebra en Brasil, y al Mundial 2030, con sede en Espa�a, Portugal y Marruecos. Una respuesta a la altura del plan privatizador de Infantino.Seis de los ocho equipos que disputaron los cuartos del pasado Mundial fueron europeos. Una cifra en la l�nea de las dos anteriores ediciones (cinco en Qatar 2022 y seis en Rusia 2018). Un poder�o sobre el c�sped que Ceferin piensa llevar hasta sus �ltimas consecuencias. El �nico, de hecho, a su alcance ante un Infantino envalentonado por rotundo �xito, deportivo y comercial, de la Copa del Mundo 2026.�profunda preocupaci�n��La FIFA no puede seguir utilizando nuestro deporte para enriquecerse a s� misma y a sus amigos�, subray� ayer la UEFA a trav�s de un comunicado, en el que confirmaba la existencia de una oposici�n �significativa y creciente� al plan de la FIFA. Aun sin menci�n expresa hac�a referencia a la �profunda preocupaci�n� mostrada ayer por la inglesa Football Association (FA) y la oposici�n frontal de la CONCACAF, la confedereci�n que abarca Am�rica del Norte, Am�rica Central y Caribe.Ceferin necesita moverse con audacia sobre el tablero, consciente de sus limitaciones. De las 211 federaciones miembro de la FIFA, s�lo 55 son europeas. De modo que el esloveno sabe lo absurdo de presentar un candidato de su confianza que compita contra Infantino en las elecciones de 2027. La abrumadora superioridad num�rica de la FIFA se asienta adem�s sobre su sistema clientelar, donde los favores se pagan con favores.En las �ltimas horas, Infantino no ha parado de repetir que su nuevo modelo pretende �garantizar el crecimiento del resto del f�tbol�. Y esa v�a para democratizar el juego se sustancia en 20 millones de d�lares anuales. Una oferta irrechazable para muchas de las federaciones de pa�ses pobres, que manejan, de promedio, la mitad de presupuesto. La votaci�n del pr�ximo septiembre se resolver� por mayor�a simple, as� que Infantino s�lo necesita m�s sufragios a favor que en contra. Infantino y Trump, tras la final de la Copa del Mundo.APSeg�n el modelo de FIFA Forward Enterprise para el nuevo Mundial, la FIFA contar� con una participaci�n mayoritaria, los inversores privados entre un 20 y un 30 por ciento, y las 211 federaciones miembros una cuota minoritaria, en torno al 20 por ciento. Infantino, por supuesto, no ha titubeado al adjudicar la operaci�n a Thrive Capital, una empresa propiedad de Joshua Kushner, cu�ado de Ivanka Trump, y al banco JP Morgan. Asimismo, Greg Maffei, ex presidente de Liberty Media y generoso donante en las campa�as del presidente republicano, actuar� como �asesor comercial clave�.Todo este tinglado comercial ha colmado la paciencia de Ceferin. Las hostilidades con Infantino comenzaron el verano pasado con el Mundial de clubes, una amenaza directa para la Champions League, pero se han multiplicado a lo largo la Copa del Mundo. Desde el caso de Folarin Balogun, a quien la FIFA retir� una tarjeta roja tras una llamada de la Casa Blanca, a Omar Artan, el �rbitro somal� a quien las autoridades de inmigraci�n negaron la entrada a EEUU. Por no citar el leonino trato obsequiado a la selecci�n iran�, las pausas de hidrataci�n, los aumentos en el precio de las entradas o el interminable show del descanso de la final. Como vicepresidente de la FIFA, Ceferin lament� que todas estas decisiones las tomase Infantino a sus espaldas.Sin embargo, el esloveno, que en septiembre celebrar� 10 a�os en el cargo, s� se siente poderoso en su feudo. Sobre todo desde que pudo quitarse la espina de la Superliga, readmitiendo en el redil al Real Madrid. As� que la gran batalla final ante Infantino est� servida. El abogado suizo, por supuesto, conoce el respaldo del hombre m�s poderoso del planeta, a quien entreg� un Premio Nobel de la Paz, a quien dej� custodiar en el Despacho Oval el trofeo del Mundial de clubes y a quien rio los chistes durante su discurso de investidura.











